Por Pablo Wende - Después de varios años, las Jornadas Monetarias volvieron al Salón Bosch. Insólitamente, habían sido Mercedes Marcó del Pont y luego Alejandro Vanoli, los dos últimos presidentes del BCRA, los que habían decidido abandonar el tradicional salón del cuarto piso de la entidad para trasladar el clásico encuentro a un hotel cinco estrellas como el Four Seasons. Pero el lugar físico no fue lo único que cambio: además se pasó de una agenda súper heterodoxa a nombres que incluyeron desde varios presidentes de bancos centrales, hasta execonomistas del FMI (Raghuram Rajan), y también varios banqueros locales.
Pero el principal contrapunto se produjo, no bien arrancó el evento, entre Guillermo Calvo, actualmente en la Universidad de Columbia, y el propio Sturzenegger. Aunque sin mencionar a la Argentina, el economista pareció enviar un mensaje directo siempre dentro de un tono académico: "Las sistemas de cambio flexibles en economías que no generan mucha confianza provocan atraso cambiario y más desempleo", disparó. El argumento detrás de esta afirmación es que los bancos centrales precisan mantener altas tasas de interés para generar atraer financiamiento, pero el encarecimiento del costo del crédito provoca un mayor enfriamiento de la economía.
La reacción
Luego de la disertación, Sturzenegger salió a responder aunque tampoco explicó si hablaba de la Argentina. "Está comprobado que los sistemas de cambio flexible reflejan inmediatamente las inconsistencias que pueda producirse en la economía", con lo que buscó responder a las críticas relacionadas con la apreciación del peso. Por otra parte, sostienen en el BCRA, salir de un cambio flexible implicaría retornar a un esquema de tipo de cambio fijo, con todos los problemas que se produjeron en la década de 1990, por ejemplo por el descalce de monedas en el sistema financiero.
El Salón Ernesto Bosch estuvo lleno pero con invitaciones estrictamente giradas por el propio titular del Central. Entre los economistas estuvieron presentes Miguel Bein, Miguel Broda, Fausto Spotorno, Miguel Kiguel y algunos expresidentes del BCRA como Martín Redrado y Mario Blejer. Y no faltó Adolfo Sturzenegger, el padre del presidente de la autoridad monetaria. La presencia que más llamó la atención, sin embargo, fue la de Fernando de Santibañez, el exnúmero 1 de la SIDE durante la gestión de Fernando de la Rúa.
Luciano Laspina, diputado y presidente de la Comisión de Presupuesto de Diputados, reconocía que el tope más bajo para el aumento del gas a comercios y pyme seguramente originará mayores subsidios el año que viene. "Seguramente tendremos que hablar con el Ministerio de Hacienda y Finanzas para ver cuál es el impacto y en qué medida afecta el déficit fiscal del 4,3% previsto para el año próximo", destacó.
Más preocupaciones
El aumento del déficit y del endeudamiento eran los otros temas de conversación en los pasillos. Julio Pieckarz, otro de los economistas invitados, resaltó que neteando las obligaciones entre dependencias del Estado, la emisión de deuda prevista para el año que viene se acercaría a los u$s45.000 millones. "Una parte importante habrá que buscarla en el exterior y la presión sobre el Banco Central va a ser muy grande, si es que el objetivo es bajar la inflación al 17%. La absorción monetaria que se requerirá será muy grande", explicó.
Fausto Spotorno, por su parte, calculaba que con la recuperación del último trimestre el arrastre que ya queda para 2017 es del 1,2%. "Con este inicio, no será difícil crecer un 3,5% el año que viene", razonaba. Y Broda se quejaba del poco esfuerzo por bajar el déficit que muestra el Gobierno: "Estamos ante una gran oportunidad, pero no hay que subestimar al mercado. Es muy arriesgado que todo el programa dependa del financiamiento externo como sucede ahora".