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Por Ignacio
Olivera Doll - Esta vez el error no parece haber sido de "comunicación": el anuncio de los nuevos mecanismos que
implementará el Central para seguir su esquema de metas de inflación recibió
elogios de todo el mercado, mucho tiempo antes de que se hayan puesto a prueba.
"Muy claro. Vamos al Primer Mundo", se
entusiasmaron en la mesa de dinero de uno de los grandes bancos extranjeros en
el país. A los ejecutivos del sector les genera confianza que el Banco Central
argentino empiece a orientar su política monetaria con los mismos instrumentos
que usan sus pares en los países desarrollados, y a poner el foco, como ellos,
en la liquidez de corto plazo.
El cambio de la tasa de referencia, anunciado
ayer, va en esa dirección: el Central pondrá el ojo en los "pases
activos", que duran apenas 7 días, en lugar de las Lebac, que tienen
horizontes de entre 35 y 252 días. Y si bien el organismo no dejará de emitir
las Letras más largas, se descuenta que a partir del año próximo el plan será
que empiece a incrementarse el volumen del mercado de "pases" (y que,
por ende, ya no crezca al mismo ritmo que hoy el de las Lebac). A futuro, como
sucede en el mundo civilizado, quien debería encargarse de colocar deuda a seis
u ocho meses es el Gobierrno.
Con esto, dicen, podría despejarse una
preocupación. El mercado todavía mira con dudas el enorme crecimiento que tuvo
el stock de Lebac durante este año, luego de que el Central tuviera que esforzarse
por absorber pesos de la economía para mantener la inflación bajo control.
El propio Federico Sturzenegger debió reconocerlo
ayer durante su presentación: su organismo debió emitir $125.000 millones
adicionales en Letras de deuda, que no estaban previstas en su programa
inicial, para sacar del mercado el exceso de liquidez que generó con su compra
de dólares para reservas (u$s7.300 M). Debió hacerlo, dijo, en un contexto en
que la demanda de dinero creció menos de lo esperado, y lo forzó a hacerse
cargo del excedente de pesos. Eso supuso aumentar el tamaño de su deuda del 70%
al 90% de la base monetaria.
En confianza, los bancos ya trasmitieron más de
una vez su temor a Sturzenegger: es el Tesoro el responsable de esta mayor
emisión de pesos, y el que debería hacerse cargo de pagar los costos
adicionales que le genera al BCRA para absorberlo. Si, como en Brasil, el Poder
Ejecutivo informara en forma consolidada su déficit fiscal (es decir,
considerando como propio el agujero de su banco central), su rojo sobre el PBI
sería hoy dos puntos porcentuales más alto que el que suele mencionar el
ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay; es decir, 6,8% para este año. La
solución, dicen: que el BCRA ya no emita Lebac a 252 días, para dejar allanado
el lugar al Tesoro, el verdadero responsable de la inflación.
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