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Por Marcelo Elizondo - Una de las curiosidades que mostró el comercio
internacional argentino en el último ejercicio anual es que mientras cayeron
fuertemente las exportaciones de bienes físicos (mercancías), crecieron
-levemente- las exportaciones de servicios.
También en el mundo el año pasado (en el marco de un decrecimiento general) las
exportaciones de servicios crecieron como porcentaje del comercio internacional
total, porque han mostrado mejor capacidad de adaptación a la baja de los
precios internacionales.
La Argentina exportaba 13.820 millones de dólares en servicios en 2010 y el año
pasado llegó a 14.046 millones de dólares, superando en 2015 el número de
exportaciones logradas en 2014. Sin embargo, las exportaciones de servicios
argentinas habían sido mucho más altas en 2013, 2012 y 2011. Decayeron en 2014,
y se recuperaron levemente el año pasado (cosa que no lograron las de bienes).
Viajes de personas, transporte de cargas, servicios profesionales, actividades
financieras, prestaciones profesionales, producción dirigida al esparcimiento,
productos audiovisuales y de contenidos comunicacionales, software, actividades
vinculadas con la publicidad, diseño, acciones culturales, soportes para las
tecnologías de la comunicación; todas son parte de las muchas actividades que
componen el gran conjunto de las exportaciones de servicios. En la Argentina el
transporte de personas y cargas es -lejos- el conjunto de actividades de mayor
incidencia en el comercio internacional de los servicios.
Las exportaciones de servicios en la Argentina han ganado relevancia relativa
al punto de que mientras en 2010 equivalían al 20% del total de exportaciones
de bienes, en el último ejercicio anual (2015) llegaron a equivaler al 25% del
total de exportaciones de mercancías. Este año repetirán ese porcentaje.
Pese a ello, en nuestro país el comercio de servicios es deficitario (más de
3.000 millones de dólares de déficit en cada uno de los últimos 4 años -3.925
millones de déficit el último año-). Desde hace diez años los servicios siempre
generaron déficits en sus cuentas internacionales. El turismo emisivo es la
gran razón del déficit comercial en la materia.
Pero la verdad es que los servicios son -en términos relativos- cada vez más
relevantes en todo el comercio internacional. Por un lado, como componentes de
las exportaciones mundiales de bienes (dice la UNCTAD que casi el 40% del valor
agregado de cada año en las exportaciones de bienes de todo el mundo está
formado por servicios). Y a la vez también los servicios crecen en sí mismos
como parte del comercio transfronterizo. Las exportaciones de servicios en el
mundo llegaron el año pasado a una cifra relativa al comercio total que fue
récord, y que equivale al 29% del total de exportaciones de bienes físicos.
Estados Unidos exporta el 14% del total de servicios comercializados
internacionalmente en el mundo y es el líder en la materia, mientras el Reino
Unido (segundo principal exportador) exporta 7% del total, China lo hace con el
6%, Alemania 5% y Francia 5%. Si se suman a ese grupo Holanda, Japón, India y
Singapur, nos encontramos con que ellos generan la mitad de todas las
exportaciones de servicios del mundo (hay casi 200 países en el mundo, y sólo 8
exportan la mitad del total). La Unión Europea en su conjunto exporta el 25% de
la suma de los servicios comercializados en el mundo. Algo relevante es que hay
países que no son desarrollados (China, India, Singapur, todos asiáticos) que
pertenecen a ese selecto grupo.
Entre los Latinoamericanos Brasil (32vo) y México (39vo) son los más
relevantes. La Argentina es el tercer principal exportador de servicios de
Latinoamérica (lo cual la pone en una posición que mejora su lugar como
exportador de bienes, donde además de Brasil y México, la supera Chile -y la
había superado hasta 2014 Venezuela antes de que los precios del petróleo
cayeran mucho más que los de los productos de origen agropecuario-).
Las exportaciones mundiales de servicios fueron el año último de 4,75 billones
de dólares y si bien han caído por el descenso de precios en los últimos dos
años, ese descenso ha sido mucho menor que el descenso de exportaciones de
manufacturas en el mundo. Pese a aquel descenso explicado por precios, en todo
el mundo las exportaciones mundiales de servicios están cerca de los niveles
que habían alcanzado en 2013 (fueron el año último 10% menores en 2015),
mientras las de bienes físicos descendieron más, hasta niveles similares a los
de 2010.
Una de las principales novedades en los acuerdos comerciales internacionales
surgidos en el mundo en los últimos años es que -a diferencia de lo que ocurría
hace unas décadas (por ejemplo, cuando nació el Mercosur) cuando sólo los
países acordaban apertura reciproca sobre el comercio de bienes-, en los nuevos
tratados comerciales internaciones los países acuerdan condiciones para
facilitar el intercambio internacional de servicios. Así ocurre, por ejemplo,
en las negociaciones para el TPP, el TTIP, o el acuerdo entre EE.UU. y la UE
(en estas negociaciones se prevén normas relativas al comercio de servicios, el
comercio electrónico, la propiedad intelectual, la contratación pública, las
marcas y hasta los derechos de autor en internet). Desde el año 2000 se
firmaron en el mundo un centenar de tratados internaciones que prevén el
comercio de servicios como disciplina de la integración comercial (hoy
alrededor de un tercio de los tratados comerciales regionales vigentes en el
mundo incluyen la liberalización de comercio de servicios entre los
signatarios)
El comercio de servicios será, pues, cada año más relevante.
La Argentina está considerada un país con potencial por sus recursos humanos,
su multiculturalidad, la tecnología instalada y la creatividad de su ambiente.
La tan mentada agregación de valor reclamada para las exportaciones puede surgir
de las exportaciones de servicios, que así como en el mundo crecieron 80% en la
última década, generan oportunidades para países que compiten por atributos
cualitativos más que por menores costos
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