Por Pablo Wende - Ni la tendencia bajista que se registró a mediados de año ni la suba del dólar de las últimas semanas inmutó a la conducción del Banco Central. Bien a tono con lo que buscó Federico Sturzenegger desde que asumió, se registra un inédito proceso de "flotación limpia" en materia cambiaria. Esto significa que la autoridad monetaria está totalmente ausente del mercado, no compra y tampoco vende.
De hecho, la última intervención que se registra data del 15 de julio, cuando adquirió u$s 126 millones. Pero desde entonces se mantuvo al margen, lleva dos meses y medio con la misma postura y por el momento no hay señales de que vaya a modificarse este plan.
El objetivo del titular del Central es que las intervenciones en el mercado resulten lo más esporádicas posibles y por motivos excepcionales. De hecho en los primeros meses el régimen fue claramente de "flotación sucia", mucho más parecido al que imperó en los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner y luego de Cristina.
La consecuencia de esta ausencia del mercado es que las reservas no sólo no suben, sino que caen. En agosto, la pérdida fue de u$s1.362 millones y en septiembre ya van más de u$s 400 millones, con lo que ya casi se fueron los u$s2.000 millones que habían subido en julio.
Pero para las autoridades del BCRA esto no es una debilidad ni mucho menos. En realidad, el objetivo es dejar que el tipo de cambio encuentre su nivel de equilibrio naturalmente. Y la suba de las últimas semanas es bienvenida, porque ayuda a aliviar la incipiente apreciación cambiaria. Por ahora, nada indica que este salto de la divisa (alcanzó su mayor nivel desde marzo) vaya a impactar en precios.
De hecho, el titular del Central reconoció esta semana al presentar las metas de inflación que la fuerte compra de dólares (que no estaba prevista inicialmente) provocó la emisión de $125.000 millones adicionales de Lebac. Estos títulos se utilizaron para absorber los pesos que se habían aplicado a la compra de divisas en el mercado.
En 2003 el Central empezó a intervenir en el mercado para evitar que el dólar siguiera cayendo y lo sostuvo por encima de los 3 pesos. La consecuencia fue una enorme emisión de masa de dinero que se tradujo en una elevada inflación que encareció al país en dólares.
¿Cuáles son los motivos que están provocando ahora la suba del tipo de cambio? Básicamente dos:
•Prácticamente se frenó la emisión de deuda por parte del Estado nacional, pero también provincias y empresas. En los primeros meses del 2016 la cifra rozó los u$s30.000 millones, que se incorporaron como oferta y deprimieron la cotización. De hecho, el Central tuvo que salir a comprar fuerte entre junio y julio para que esa masa de divisas no impulse para abajo la cotización del dólar. Ahora el mercado de endeudamiento está casi frenado, por lo que aflojó la entrada de dólares por el canal financiero.
•También arrancó la "temporada baja" en materia de ingreso de dólares del agro, tras la cosecha gruesa. Es una cuestión estacional que se verifica todos los años a partir de julio o agosto. Recién la cosecha de trigo traería algo de alivio, pero luego habrá que esperar hasta marzo o abril del año que viene para verificar más ingreso de divisas.
Por otra parte, el blanqueo por el momento se mantiene "frío" y los dólares correspondientes al pago del impuesto especial recién comenzarían a ingresar a fines de octubre o principios de noviembre.
La demanda de dólares, del otro lado, se mantiene firme. Las propias cifras del Central arrojaron que las compras para ahorro y viajes al exterior ya suman más de u$s14.000 millones hasta julio. |