ALGUNAS SE APRECIARON HASTA 21%, PERO EL PESO SÓLO 0,6% La gran intervención del Central con el fin de defender el modelo económico hizo que el peso sea una excepción mundial. Fue una de las pocas monedas que no subió fuerte vs. el dólar. Sólo la intervención del Central permitió que la moneda local no se aprecie como el resto frente al dólar Para los próximos meses, el Central deberá elegir si mantiene el dólar o controla la inflación
La necesidad de mantener el modelo económico actual llevó al peso a convertirse en una de las pocas monedas mundiales que, desde 2004, casi no se apreció frente al dólar. Mientras la mayoría de las divisas registraron en los últimos 14 meses apreciaciones nominales de entre el 5% y el 21% respecto al dólar, la moneda local fue la excepción a la regla. De hecho, en este lapso, el peso subió frente al billete sólo un 0,6%.
Entre los países con mayor apreciación en sus monedas (superiores al 10%) se encuentran Polonia, Colombia, Corea del Sur y Brasil. Un poco más atrás se ubican Hungría, Sudáfrica, Taiwan, Turquía, Perú, Inglaterra y Rusia, con revaluaciones de entre 4% y 10%.
Es más, la lista continúa. Y, con apreciaciones de entre 2% y 5% están países como Venezuela, Chile, Japón, y la Eurozona.
El porqué de tal comportamiento es simple, y en particular se explica más por la debilidad del dólar que por la fortaleza del resto de las monedas.
"La debilidad del dólar respecto al resto de las monedas no sólo se explica por una cuestión fundamental de la economía de EE.UU., sino también por el contexto externo favorable que existió para los emergentes" sostuvo Rodrigo Álvarez, de Ecolatina. De hecho, agregó, los inversores buscaron refugiarse del dólar en otras divisas, o activos financieros.
Además, los expertos son claros al destacar que el resto de los países emergentes vieron apreciar sus monedas, porque no existió un Banco Central interviniendo fuerte en el mercado cambiario.
Aldo Abram, de Exante, sostuvo que "el contexto externo favoreció el manejo de la política monetaria en el país, ya que favoreció una política de tasa bajas y permitió al Central mantener el tipo de cambio real alto".
La constante intervención dentro del mercado tuvo sus frutos, pero no fue gratis. Por un lado, permitió mantener el modelo económico agroexportador y sustitutivo de importaciones. Es más, la evolución de la moneda y su mínima apreciación favoreció la competitividad externa del país.
"Para el perfil productivo del país, no es y tampoco hubiese sido deseable una apreciación brusca del peso", añadió un analista local.
Fausto Spotorno, de Delphos Investment, resaltó que "las ventajas son las propias de un tipo de cambio subvaluado y su materialización en términos de intercambio más competitivos. En tanto, las contras son salarios bajos y pobreza".
Así es como las ventajas y desventajas que implicó mantener el tipo de cambio alto, tal como se hizo en el último tiempo, parecen estar claras para los expertos.
Pero es hacia adelante donde comienzan a aparecer las dudas de cómo debe continuarse, y en especial hasta donde el Central puede seguir absorbiendo la oferta de divisas sin poner en peligro las metas de inflación.
Álvarez, fue claro: creo que el Central y el Nación, pueden mantener el poder de juego actual dentro del mercado cambiario, ya que poseen los mecanismos de esterilización necesarios para hacerlo.
Además, el economista agregó que "hay margen para que argentina continúe siendo competitiva. Una una baja marginal en el cambio no cambiaría las perspectivas de competitividad".
En cambio, Fernando Bearzi, de Bearzi Asociados, señaló que "hay un problema, que estará dado por cómo el Central puede continuar sosteniendo el tipo de cambio en estos niveles, sin comprometer la inflación".
Hasta el momento, y en parte gracias al contexto externo de alta liquidez y bajos retornos, la entidad rectora pudo mantener tasas bajas, dólar estable y una inflación contenida. Pero, estos tres objetivos no parecen ser consistentes a futuro.
De hecho, la elevada liquidación de divisas del sector exportador que se espera entre abril y mayo, y la entrada de capitales que en mayor o menos medida se observará tras el canje, son factores que afectarán al peso.
"Ya no se podrá mantener objetivos monetarios y cambiarios. El Central tendrá que elegir. Y, creo debería dejar que el dólar baje coyunturalmente y priorizar como meta una inflación controlada" afirmó Abram. |