El director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, destacó ayer que "todos los países de la región incrementaron el gasto público", pero que "en el caso de la Argentina fue con anabólicos". Así se refirió el funcionario del organismo a lo realizado por el Gobierno de Cristina de Kirchner durante la conferencia anual de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), al señalar que existe una "herencia importante para manejar en los próximos años", que se trata de un "reto de mediano plazo para establecer la salud de las finanzas públicas".
Werner criticó que durante los últimos años el país "se basó demasiado en el crecimiento del consumo y muy poco en los niveles de inversión, en comparación con otras economías de América Latina". De todos modos, consideró que la economía argentina ha dado signos de recuperación en los últimos meses, pese a los indicadores que la ubican en recesión. "Hemos visto avances muy importantes", sostuvo el directivo, que integró la misión técnica del FMI para realizar una revisión de la marcha de la economía en cumplimiento del Artículo IV del organismo, que establece revisiones periódicas en todos los países miembros, aunque la Argentina no las permitía desde 2006.
Proyecciones
Werner sostuvo que desde el FMI "coincidimos con la visión que presentó el ministro Frigerio sobre la recuperación por la que está atravesando el país desde los últimos meses y las proyecciones para el año que viene, con un crecimiento positivo de la economía argentina". "Es importante que el proceso de corrección de la inflación como también el de equilibrio fiscal se vayan llevando a cabo teniendo en cuenta los impactos sobre la economía real y siendo cuidadosos en la gradualidad necesaria para que esos procesos se den de la mano de una reactivación económica", advirtió el técnico del FMI.
El economista consideró que los "países de la región tardan entre 4 o 10 años en alcanzar niveles de inflación de un dígito", si bien no descartó que la Argentina alcance la meta de llegar a un nivel de inflación de menos de dos dígitos al final del mandato de Mauricio Macri. No obstante, alertó sobre la necesidad de "ser cuidadosos en la gradualidad necesaria para que estos procesos de baja de inflación se den de la mano de una reactivación económica importante". En ese sentido, señaló que el Gobierno comenzó "emitiendo deuda con tasas de largo plazo, de más de 20 años, y de una manera más acelerada que el resto de sus pares de la región". Y consideró que esto "sienta las bases para que empecemos a ver financiamiento en moneda local para el sector privado".
Sin embargo, Werner alertó tanto a la Argentina como a los países del resto de la región en la eficiencia en el gasto, y consideró que la Argentina tiene una estructura de gasto muy fuerte en salarios. Por esto instó a aprovechar el entorno internacional de tasas bajas para tomar deuda, pero de manera de evitar que financie gastos corrientes, y apuntar hacia gastos en infraestructura. Es decir, "no financiar un gasto permanente, porque eso trae un problema de sostenibilidad", adujo. "Lo más importante es que los gastos sean eficientes y, en toda la región, hay un espacio importante para la eficiencia, es decir, con los mismos recursos lograr efectos en bienestar social, con más camas en hospitales y tratamientos médicos, o una mejor educación, en una estrategia integral de finanzas públicas de manera sostenible", agregó.