Por Pablo Wende - A pesar de la firmeza que muestran los bonos argentinos, el espacio que aún les queda para equipararse a otros títulos de la región es significativo. Aunque el resto de la región tiene rendimientos muy inferiores, en la comparación con los bonos brasileños la distancia se había achicado bastante. Sin embargo, en las últimas jornadas se nota una preferencia de los inversores a favor de los títulos del vecino país.
Lo mismo está pasando con el mercado accionario. Una prueba contundente es lo que sucedió ayer ante la firmeza del precio del petróleo, que se mantiene por encima de los u$s50 el barril WTI. La acción de Petrobras continúa escalando y ayer subió otro 4,8%, finalizando a u$s10,41. En enero había tocado los u$s2,80, en medio de la feroz crisis política brasileña y el derrumbe del crudo a menos de 30 dólares. YPF, en cambio, no sólo no subió sino incluso que cayó 0,6%. De todas formas, hay analistas que creen que la acción se encuentra bastante subvaluada y la recomiendan fervientemente como una de las opciones muy válidas para 2017. Más allá de lo sucedido ayer, la suba de Petrobras le ganó por amplio margen a la que obtuvo YPF en los últimos meses.
Algo parecido está sucediendo con la deuda. La búsqueda de mayor riesgo provocó que muchos inversores extranjeros se volcaran en los últimos 60 días por títulos brasileños, que claramente volvieron al radar de los mercados ante rendimientos mucho más atractivos tanto de la deuda soberana como corporativa.
De hecho, el flujo de capitales que ingresó al mercado brasileño resultó muy significativo y compite cabeza a cabeza con el furor que hoy existe también por la Argentina. De hecho, en la última semana entraron más de u$s2.000 millones para comprar un bono en pesos a cinco años de plazo y tasa fija.
El riesgo-país de ambos países aún refleja esta distancia. Mientras que el de la Argentina se ubica en niveles de 448 puntos básicos (es decir que los bonos rinden en promedio casi 4,5% puntos anuales más que los bonos del Tesoro americano), en el caso de los brasileños este valor se ubica en 317 puntos.
La comparación "mano a mano" de los principales bonos emitidos por cada país no hace más que reflejar esta distancia. El Bonar 2024, por ejemplo, rinde 5% anual en dólares luego de una significativa apreciación a lo largo del año. Pero un título similar de Brasil con el mismo año de vencimiento presenta un rendimiento de apenas 4,3% anual.
Para bonos más largos la diferencia se vuelve un poco más notoria. El Discount en dólares emitido por la Argentina bajo legislación Nueva York (vencimiento en 2033) rinde 6,7% anual, mientras que un bono brasileño a 2034 está a sólo 5,7%.
A principios de año, en medio de la crisis brasileña, las distancias entre la deuda soberana y corporativa de Brasil y la Argentina se habían acercado mucho. Esto había sucedido no sólo por la mejora de la deuda local, sino particularmente por el deterioro de los bonos brasileños. Pero la asunción de Michel Temer por Dilma Rousseff y las perspectivas de un repunte económico provocaron que los inversores recuperaran la fe en el mercado brasileño, que hoy se transformó nuevamente en la principal competencia para las emisiones argentinas.
La mejora adicional de los bonos argentinos está condicionada por una serie de factores, entre los que se pueden mencionar los siguientes:
•No habrá en el corto plazo una mejora de la calificación de deuda, al menos no lo tienen previsto las principales compañías del mercado. Esto de por sí le pone un piso a la caída de los rendimientos.
•La Argentina seguirá emitiendo mucha deuda en los mercados. Esta sobreabundancia de bonos, es decir este incremento de la oferta, juega en contra de una apreciación adicional.
•Y el alto déficit fiscal también resulta un factor de alarma. Todavía no se trata de un tema preocupante, pero sumado a que el año que viene será un año electoral podría generar volatilidad en los activos de riesgo argentinos, especialmente acciones y bonos más largos.