Por Ignacio Olivera Doll - El mercado parece negar todavía un cheque en blanco al Banco Central en el combate a la inflación una vez terminado el primer mandato presidencial de Mauricio Macri. Los inversores confían en la meta que trazó el propio organismo para 2017, pero están previendo, al menos por ahora, que más allá de ese plazo y hasta 2021 la suba de precios sea en promedio hasta cinco puntos porcentuales mayor por año.
Esta presunción que hoy tiene el sector privado sobre los objetivos de Federico Sturzenegger quedó plasmada en los rendimientos de los Bontes, los últimos bonos a tasa fija colocados por el Gobierno nacional. El título a cinco años (TO21) rinde hoy una tasa fija del 17,80%, que equivale a asumir una inflación promedio del 15% anual hasta 2021. Esto es, cinco puntos porcentuales mayor que la que se registraría en promedio (9,2%) si se cumplieran los límites superiores de las bandas determinadas como objetivo por Sturzenegger.
La estimación surge de restarle a la tasa fija que ofrece hoy este Bontes (17,80%), según su cotización actual, los puntos adicionales sobre el CER que pagan los bonos atados a la inflación del mismo plazo. El Boncer promete un rendimiento del 3,10% más la inflación hasta 2021. Si a la tasa del Bontes (fija) se le restara este 3,10% del Boncer (indexado), se obtendría como resultado la inflación esperada que está implícita: del 15% anual promedio.
En los que son a seis meses (TM18) y a un año de plazo (TS18), que vencen durante el mandato de Sturzenegger, la percepción es diferente: los inversores suponen que la inflación se ubicará muy cerca de las metas planteadas para 2017 y 2018 (apenas 1 o 1,7 punto porcentual por encima). Según los precios actuales, estos dos títulos pagarán en su vencimiento una tasa fija del 21,17% y 20,57%, independientemente de lo que finalmente sea la suba de precios acumulada en el período.
Si se considera que un título de plazo similar que ajusta por CER (por ejemplo, el Bogar 18) ofrece hoy un rendimiento de 3,10% más la inflación, la suba de precios esperada por los tenedores de los bonos a tasa fija es del 17,5% anual. Esto se ubicaría apenas entre 1 y 1,7 punto porcentual por encima de la meta fijada por el BCRA hasta marzo y septiembre de 2018. Es decir: los inversores presumen que hasta marzo y septiembre de 2018, los meses en los que vencen los dos títulos más cortos a tasa fija, los objetivos del Central son fáciles de cumplir.
Si el BCRA logra su compromiso en los precios, y además de esto el dólar se mantiene calmo, quien habrá hecho un pésimo negocio será el Tesoro (que pagará una tasa de interés cercana al 18% en dólares) y los verdaderos ganadores de esta operación serán los tenedores de bonos.