Por Jorge H. Herrera - El Gobierno argentino está empeñado en aprovechar el buen momento por el que atraviesan las relaciones con Estados Unidos para lo cual preparan varios desembarcos en la capital norteamericana a partir de la próxima semana.Si bien el contexto está influido por el fin de la administración Obama y la llegada de un nuevo inquilino a la Casa Blanca, Argentina aspira a mantener, por lo menos, el candor y la buena predisposición hacia el Gobierno de Cambiemos. Por ello las diferentes misiones y delegaciones programadas, más allá de las rondas de negocios entre privados, apuntarán a continuar avanzando en la agenda bilateral para viabilizar iniciativas ya acordadas y dejar definidos así algunos marcos de cooperación, gane quién gane el 8 de noviembre. Esto explica, en parte, por qué la Argentina ha ido más rápido que su contraparte en esta nueva etapa bilateral.
El puntapié inicial será el próximo miércoles con el arribo de una delegación encabezada por el ministro de Producción, Francisco Cabrera, acompañado entre otros por el secretario de Comercio, Miguel Braun (quien por motivos familiares podría no ser de la partida). Este viaje se encuadra dentro del llamado "US Business Dialogue" que se plasmó con el viaje de Obama a Buenos Aires en marzo pasado, por lo que la Cámara de Comercio bilateral (AmCham) tendrá un rol protagónico.Será una especie de primer ensayo para definir el proceso de trabajo y la mecánica de las reuniones futuras. Así Cabrera volverá a verse con Penny Pritzker, secretaria de Comercio de EE.UU. y con la cúpula de la USTR (la oficina que negocia los acuerdos comerciales). Habrá también encuentros en la Cámara de Comercio de EE.UU. (US Chamber of Commerce) del que participarán unas veinte empresas argentinas invitadas.
Si bien "la agenda cambia a cada hora", como reconoció a este diario una fuente cercana a la embajada norteamericana, está ya programado un almuerzo en el influyente think tank CSIS (Center for Strategic & International Studies) con la crema innata del poder político, económico e intelectual de Washington. El anfitrión será el titular del CSIS, Thomas Pritzker, junto a varios CEOs de sectores claves y estratégicos para EE.UU.
Luego a comienzos de noviembre desembarcará una misión del sector telecomunicaciones. El mascarón de proa será el ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, seguramente acompañado por Clarisa Lifsic, a cargo de la promoción de inversiones. Pero el fuerte será la presencia de todo el espectro empresarial local. Esta misión apunta a tomar contacto con los nuevos desarrollos tecnológicos y a sondear la disponibilidad de programas de intercambio de tecnologías. Todo ello bajo el halo y el foco de consensuar una nueva ley de Telecomunicaciones. También habrá espacio en la agenda bilateral para el arribo de una delegación de observadores para las elecciones de EE.UU. Si el devenir del Presupuesto 2017 en el Congreso se lo permite, el líder será Emilio Monzó, titular de la Cámara de Diputados.
Sobre mediados de mes llegará a Washington una misión de agronegocios encabezada por el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, que entre otras cosas, deberá mediar en temas conflictivos como el proyecto de ley de semillas.