LOS NUEVOS DATOS MUESTRAN MAYOR GASTO EN CONSUMO Crece el optimismo pero siguen las quejas de que las empresas, cuyas ganancias alcanzan niveles históricos, no trasladan parte de los beneficios a los trabajadores. Los consumidores japoneses abrieron sus monederos y las empresas contrataron más trabajadores en enero, apuntalando de esta manera la evidencia de que el país podría estar levantando cabeza tras nueve meses de una moderada recesión.
Los datos dados a conocer la semana pasada muestran que el gasto de los grupos familiares creció un 2,6% real en enero comparado con el mismo mes de mes de 2004 y un 8,6% ajustado por estacionalidad, comparado con el mes previo, cuando el clima cálido postergó el gasto invernal.
El ingreso disponible creció 0,9% año contra año. Además, la economía creó 470.000 empleos en enero, que se suman a los 170.000 de diciembre, pese a que los economistas advirtieron que esas tasas de creación de empleo probablemente no van a poder sostenerse. El desempleo se mantuvo estable en 4,5%.
Las fuertes cifras provistas por los datos recientemente anunciados se sumaron a una corriente estable de datos positivos dados a conocer en el mes de enero, incluyendo las cifras sobre la producción industrial, las ventas minoristas y la cantidad de inicios de construcción de viviendas.
El índice de los observadores de la economía, que le sigue la pista del ánimo de los trabajadores del sector servicios, también mejoró por primera vez en seis meses.
Yukari Sato, economista de CSFB, indicó que "el período de ajuste ha sido más rápido de lo que mucha gente esperaba" y agregó que es probable que la economía haya dejado de contraerse en el cuarto trimestre del año pasado, pese a que los datos preliminares habían mostrado un descenso de 0,1% en el Producto Interno Bruto (PIB). Según agregó Sato, Japón ha estado en un "ajuste suave, no en una recesión".
Por su parte, Junichiro Koizumi, el primer ministro japonés, valiéndose de estos datos más optimistas, declaró ante un comité parlamentario que "dando por supuesto que Estados Unidos, China y la economía global sigan recuperándose el desempleo y las condiciones de los ingresos deberían mejorar, y la recuperación del sector empresarial debería alcanzar con mayor claridad a los grupos familiares".
Koizumi respondía así a la preocupación que muchos han planteado porque las empresas niponas, que están teniendo ganancias que alcanzan niveles casi históricos, hasta ahora no han transferido los beneficios a los trabajadores de empleos permanentes y salarios más altos.
Los economistas apuntan a que la caída en los salarios ha minado la fuerza de la recuperación económica del país, que es la más prometedora desde 1990, al hacer que la economía dependa demasiado de las exportaciones, que representan poco más de 10% del PIB. |