Por Javier Blanco - Una adaptación a las normas que rigen la posición cambiaria que tienen permitida los bancos, vinculada a los avatares del blanqueo de capitales, precipitó ayer una caída de US$ 1030 millones en las reservas internacionales del Banco Central (BCRA). El ajuste tuvo que ver con la comunicación "A" 6088 del organismo, que permite a las entidades financieras no computar en el cálculo de su Posición General de Cambios (PGC) a los dólares en efectivo que ingresan al sistema producto del sinceramiento fiscal. La decisión llegó luego de que algunos bancos se vieran forzados en los últimos días a venderle dólares al BCRA para no correr el riesgo de ser multados por superar el tope de tenencia de moneda extranjera, fijado en hasta el 15% de su patrimonio. Y se precipitó al comprobarse que, dado el dinamismo que tomaron en los últimos días esas colocaciones (en vísperas del vencimiento del plazo para abrir cuentas que se destinen a blanquear tenencias de efectivo), lo que era una excepción estaba a punto de transformarse en una regla para muchos bancos, que resultaban arrastrados a desprenderse de dólares de terceros por las limitaciones normativas. La primera señal en este sentido se había dado el pasado martes, cuando dos bancos se vieron obligados a venderle al BCRA US$ 11 millones para no superar los topes permitidos, lo que llevó al ente que conduce Federico Sturzenegger a operar en la plaza cambiaria local por primera vez en casi cuatro meses. La norma conocida ayer busca regularizar esta situación. Pero, a su vez, al excluir a estas divisas del cómputo (y de la obligación de realizar encajes), las que pasaron a sufrir un desagio fueron las reservas, que cayeron de 40.871 millones a 39.841 millones de dólares en apenas un día. La adecuación llega cuando el sistema financiero local rebosa de dólares por efecto del blanqueo y por los movimientos que el Gobierno realizó en sus cuentas para liquidar divisas que capturó mediante colocaciones de deuda y transformarlas en breve en pesos, para cubrir las inagotables necesidades que implica un agujero fiscal que no para de crecer. Lo concreto es que hoy hay depositados en bancos un total de US$ 27.100 millones, un monto récord, tras un crecimiento de US$ 8517 millones en apenas 48 horas. El grueso de esa suba se produjo por los US$ 8100 millones que el Tesoro movió de sus cuentas en el BCRA a otras del Banco Nación, por lo que no sería descabellado ver a esa entidad como activa oferente de divisas en las próximas ruedas, y al organismo monetario comprándolas para sumarlas a las reservas, aunque eso lo lleve a elevar aun más su deuda en Letras. Pero también las colocaciones privadas están registrando subas promedio de US$ 300 millones por día (crecen en US$ 2400 millones sólo en lo que va del mes), y buena parte de eso está vinculado a los depósitos generados por el blanqueo. Con ese sostenido aporte, las colocaciones privadas en dólares ya volvieron a los niveles previos a la fuga que propició la imposición del cepo, hace exactamente cinco años.
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