Por José Crettaz - La compra de Telefe por parte de Viacom plantea varias reflexiones sobre la economía argentina, sobre los medios de comunicación locales y sobre el contexto global de las industrias de contenidos. En primer lugar, la operación es una buena noticia para el presidente Mauricio Macri, que finalmente podrá mostrar con un hecho concreto el interés externo por la nueva etapa del país. Una empresa de primera línea estadounidense, que es también uno de los mayores grupos de comunicación del mundo, decide poner unos $ 400 millones para entrar en la Argentina. Enterrar esa cifra implica una fuerte apuesta al futuro de la economía, que alimenta la torta publicitaria de la que se nutre el negocio de la TV abierta. Además, es una empresa extranjera, y encima de Estados Unidos. "Y ustedes, ¿para cuándo?", podrá decirles Macri a los empresarios argentinos la próxima vez que se cruce con ellos. Viacom, la empresa que compró Telefé. Foto: Archivo / Wall Street Journal Para el sector de los medios de comunicación, la apuesta de Viacom en el país es desconcertante por la cifra que implica y por lo mismo resulta entusiasmante por el optimismo que transmite. Telefe -una factoría de larga trayectoria y prestigio- podría ser para Viacom una potente base de operaciones en América latina, en un mercado que demanda contenidos de calidad. Y finalmente, la transferencia de Telefe vuelve a poner sobre la mesa al menos tres grandes tendencias del mercado mundial: la consolidación de empresas que se vuelven cada vez más grandes por sus niveles de facturación y diversificación; la convergencia de firmas de medios, telecomunicaciones, tecnología y entretenimiento en compañías que cruzan todas esas actividades, y la globalización de esas empresas, que llegan con sus productos a decenas de países. |