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La economía en la balanza: lo bueno y lo malo de 2016
ABC Mercado de Cambios S.C. comunica sobre la fuente de la siguiente nota:
Texto informativo: 07/11 - 08:57 El Cronista
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Por Daniel Artana - La reactivación que el gobierno esperaba para el segundo semestre del año está todavía en veremos. Hay indicadores que muestran alguna recuperación pero otros no, sugiriendo que, en el mejor de los casos, la economía habría dejado de caer.

Del lado positivo, la confianza del consumidor mejoró en octubre a 46%, por encima del 43% observado en el segundo trimestre del año o en agosto y septiembre, pero similar al valor de julio y muy por debajo del 49% del primer trimestre del año.

El EMAE, que aproxima el PIB mensual, estaba en agosto 3.5% por debajo de finales de 2015 y sin signos de mejora respecto de los meses anteriores. La construcción en septiembre estaba 2% arriba del piso observado en junio, pero luego de caer 20% en un año. El Índice de Producción Industrial de FIEL empeoró en septiembre, aunque el tercer trimestre dio ligeramente mejor que el segundo (un imperceptible 0.2% de mejora). Los indicadores (menos confiables) de ventas minoristas no permiten ser optimistas, con la excepción del patentamiento de automóviles 0 km. En resumen, puede haber algunos brotes verdes pero hay que buscarlos con lupa.

Distinto es el panorama en la inflación núcleo que se osciló entre 1.5% y 1.7% desde mediados de julio, aunque en las últimas semanas se ubicó en el techo de esa banda. Esto daría espacio para una reducción adicional en la tasa de las Lebacs. Sin embargo, la prudencia del BCRA puede justificarse, por un lado, porque la inflación núcleo dejó de caer y, por el otro, como un intento de terminar de construir reputación en un momento en que las negociaciones salariales apuntan a estar algo por encima de lo que sería razonable en una economía con crecimiento moderado e inflación dentro de la banda fijada por la autoridad monetaria (máximo 17% para 2017). Como hay factores que ayudarían a la recuperación (blanqueo, cosecha, apreciación del real brasileño, política fiscal expansiva), el sesgo a la prudencia del BCRA tiene sentido.