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Por Ignacio Olivera Doll - En el Banco Central se cuidan en
estos días de caminar sobre un delicado equilibrio, entre señales de
"amplitud ideológica" y de "firmeza" institucional. En el
organismo quieren dar lugar a nuevas voces opositoras dentro del directorio,
que participen en el debate de cada una de las medidas que deben tomar; pero
consideran, también, que deberán resolver las discusiones y obstáculos sin
sentido que permanecen dentro de la institución por el trabajo de algunos
funcionarios fuertemente ideologizados que quedaron en la planta del banco.
Este último viernes, Federico Sturzenegger logró dar un paso en esa línea y
deshacerse de Flavia Marrodán, una empleada fiel a Alejandro Vanoli que desde
febrero se resistía a dejar su lugar. La abogada, que trabajó nueve años en el
Poder Judicial y dos en la Comisión Nacional de Valores (CNV), había logrado su
permanencia en el Central al renunciar al directorio pero quedarse en la
gerencia principal de la Superintendencia de Entidades Financieras y
Cambiarias. Su salida se dio ahora en buenos términos -con negociaciones que se
desconocen- y será informada en las próximas horas con una resolución interna.
El presidente de la entidad, Federico Sturzenegger, tiene el objetivo de
reordenar internamente la institución, pero sobre la delgada línea del
"equilibrio". Lo hace, por caso, al permitir que se sumen nuevos
directores que representan a la oposición (puntualmente, al peronismo y al
massismo) y, al mismo tiempo, al decidir desprenderse de todo aquello que
genere algún tipo de obstáculo o resistencia poco constructiva sobre la
gestión.
El siguiente
El segundo kirchnerista que hoy pende de un hilo es el director Pedro Biscay.
En las reuniones que mantiene los jueves con sus pares, el fiscal suele
mostrarse activo, con objeciones a las medidas que se discuten y llegan con la
bendición de Sturzenegger, y con reproches al uso de la mayoría del directorio
para aprobar las normativas. Biscay es conocido en buena parte del mercado,
principalmente, por haber convocado hace unos años a escrachar al exministro de
Economía, Domingo Cavallo, durante una conferencia en la Universidad Católica
Argentina (UCA). También, claro, por haberse desempeñado en la Procelac como
coordinador del área "fraude económico y bancario", y haber
implementado desde ese lugar una estricta vigilancia sobre algunos banqueros.
Sturzenegger cree, además, que el Banco Central debería mejorar la forma de
comunicar sus medidas frente al público. Para eso, en las últimas semanas se
creó una nueva área de "comunicación estratégica del comité de política
monetaria", que funcionará dentro de investigaciones económicas (de Andrés
Neumeyer), y fuera de la órbita de la gerencia principal de comunicación institucional.
El nuevo sector estará enfocado en transmitir las decisiones más importantes y
sensibles que debe abordar el Central. Y que influyen, muchas veces, en el
comportamiento que toma el mercado tanto en cuestiones monetarias como
cambiarias.
Nuevos directores
La estrategia oficial se completará con la incorporación de los nuevos
directores, que ocuparán las vacantes que quedaron tras las salidas de dos
kirchneristas (Juan Miguel Cuatrommo y Germán Feldman). Tal como anticipó este
diario el último viernes, el candidato más firme a asumir en una de esas sillas
es el contador Ángel Mario Elettore, el exministro de Finanzas de los últimos
tres gobiernos de la provincia de Córdoba. El hombre de confianza de José
Manuel de la Sota representará en el directorio la voz de UNA, el partido que
el exgobernador cordobés busca sostener con el líder del Frente Renovador,
Sergio Massa. El plan del Gobierno es usar las sillas del directorio del
Central como una carta de negociación con la oposición en el momento de
resolver los diferentes problemas que se le presentan en el Congreso o con los
jefes provinciales.
La segunda silla será ocupada por un director que será propuesto por los
gobernadores peronistas. Los pliegos podrían ingresar al Senado el próximo mes.
Pero dentro del Gobierno hay quienes se entusiasman con hablar de "tres
nuevos directores", en lugar de dos. La duda gira en torno a qué sucederá
con Biscay, que tiene mandato hasta el año 2019 pero que, como director de la
gestión anterior, hoy está seriamente comprometido en la causa de dólar futuro
que sigue el juez Claudio Bonadio. La investigación quedó a un paso del juicio
oral.
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