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Por Carlos Burgueño - Funcionarios
del Gobierno de Mauricio Macri viajarán la primera semana de diciembre a
Washington con una misión que en Buenos Aires se considera hoy clave: que los
Estados Unidos firmen el acuerdo de intercambio de información impositiva entre
la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y la Internal Revenue
Service (IRS). La misión, que será encabezada por hombres del Palacio de
Hacienda será doble. Por un lado se encontrarán con los actuales funcionarios
de la secretaría de Tesoro para saber qué tan acelerado (o adormecido) está el
acuerdo que se firmó el propio Jack Lew en Buenos Aires, y por el que la actual
administración de Barack Obama se comprometía a avanzar en el tratado. Pero
además los enviados se encontrarán con futuros agentes del Gobierno de Donald
Trump, que deberían tener responsabilidades futuras tanto en la secretaría de
Tesoro como en la propia IRS. Aseguran en el Ministerio de Hacienda que maneja
Alfonso Prat Gay, que los puentes ya están tendidos y que hay buena recepción
en los Estados Unidos a continuar con las negociaciones directas y que ese país
acepte firmar el acuerdo final con la Argentina para intercambio de información
fiscal y tributaria.
Se aseguraba ayer en despachos oficiales que parte de la clave del salvataje
del acuerdo cerrado en su momento con Lew, en septiembre del año pasado, es
llegar cerca de los funcionarios que trabajarán con el próximo presidente
norteamericano para convencerlos de que el tratado entre la AFIP y la IRS no
tiene que ver con cuestiones comerciales internacionales de apertura o cierre de
mercados, sino de transparencia fiscal e impositiva, algo que el futuro jefe de
Estado promovió en su campaña. Se hablaba ayer en Buenos Aires que hay un
puente sólido abierto en los últimos días. El martes pasado visitó el país el
CEO de JP Morgan Chase, Jamie Dimon, quién se encontró con Mauricio Macri, Prat
Gay y el secretario de Finanzas, Luis Caputo; y prometió no sólo apoyo tanto en
el mercado financiero privado norteamericano sino "a nivel oficial".
No fue una frase más. Desde la embajada argentina en Washington llegó la
versión que, de máxima, Dimon podría integrar el gabinete de Trump; pero que,
de mínima, igualmente es una persona muy cercana al millonario inversor que
será presidente de Estados Unidos. Y que tiene llegada directa sobre Trump para
aconsejarle políticas financieras. Como valor agregado, se sabe en el gabinete
económico nacional que el JP.Morgan está trabajando "a favor de la
Argentina" en el blanqueo de capitales, poniéndose en contacto con los
locales que tienen dinero depositado en ese banco para impulsarlos a que
sinceren sus capitales. El Morgan no amenaza, como sí lo hacen los suizos
Credite Suisse o UBS en expulsar de las entidades a quienes no demuestren que
el dinero depositado está en blanco para la AFIP; pero sí aclara exhaustivamente
que el programa está abierto y es conveniente. Luego, si avanza el acuerdo con
la IRS, Morgan afirma que colaborará directamente sobre sus clientes
argentinos.
Para el Gabinete económico, el avance en el acuerdo con los Estados Unidos es
clave. La intención es que el país se sume al listado de los países que ya
tienen una tratado en el marco de la ley norteamericana de Cumplimiento Fiscal
para Cuentas en el Extranjero (Foreign Account Tax Compliance Act, Fatca);
según la cual se le permitiría a la AFIP y al IRS acceder a la información
fiscal y tributaria de los argentinos con dinero en EE.UU., y viceversa,
incluyendo los datos de los bienes registrables (inmuebles, tenencias
financieras, vehículos, yates, aviones). La única manera de acceder a estos
datos sería con la aplicación de esta ley (ya hay acuerdos con México, España y
Chile con EE.UU.), ya que Estados Unidos no firmó el pacto marco de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE). Este fue rubricado por
101 países y comenzará a regir en dos tandas: enero de 2017 y de 2018. Pese a
impulsarlo desde el Gobierno de Barack Obama, este país nunca lo rubricó, pero
impulsó a cambio la ley Fatca, que le permite al ejecutivo norteamericano
negociar acuerdos bilaterales. De hecho, muchos bancos que trabajan en la
Argentina y tienen sede en EE.UU. debieron firmar su adhesión, accediendo a
todos los requerimientos que se pidan de parte de las autoridades de ese país
(incluyendo la IRS), ante la amenaza de ser multadas y castigadas si se
encuentra indirectamente algún dinero no declarado en los Estados Unidos
depositado en alguna de estas entidades. Fue el mecanismo, por ejemplo, desde
el cual el FBI descubrió el "Fifagate" y los movimientos financieros
sospechosos de varios dirigentes del fútbol argentino que hoy están procesados
y a la espera de sentencias de parte de la Justicia de ese país. Sólo con
acuerdos bilaterales se podría acceder desde la Argentina a la misma
información con que trabajan las autoridades de los Estados Unidos y desde el
Gabinete económico de Mauricio Macri se considera que esta posibilidad es clave
para el éxito del blanqueo. Sobre todo en la etapa actual del llamado: el turno
para los que tienen bienes registrables dentro y fuera del país sin declarar.
Hasta ahora, desde la Argentina, se considera que la situación es algo injusta:
los bancos locales que operan en EE.UU. están obligados a darle información a
las autoridades norteamericanas para poder operar en ese territorio, mientras
que no hay ningún tipo de reciprocidad hacia el país. Esto es lo que se quiere
negociar en Washington en diciembre.
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