CASI 50% DE LOS BONOS DEL CANJE ESTÁN EN PESOS Y ATADOS AL NIVEL DE PRECIOS Desde la fecha de emisión de los tres nuevos títulos (fines de 2003) ya se acumula una inflación del 8,7%. Aumenta la deuda, pero la recaudación también irá en ascenso. Alrededor de u$s 16.500 millones de bonos Par, Descuento y Cuasipar están en pesos La pesificación de la deuda pública permitirá reducir el riesgo de descalce cambiario
Pese a que todavía no se emitió, la deuda que surgió del canje ya aumentó en u$s 1.445 millones, debido a la alta proporción de los nuevos bonos que están nominados en pesos y atados a la inflación (CER). El alza en las obligaciones "post reestructuración" se aceleró en los últimos tres meses, debido a la suba que se viene registrando en los precios.
Por el momento este efecto no se hizo sentir en las arcas públicas porque los nuevos títulos aún no salieron al mercado (serán entregados a los bonistas recién el 1º de abril). Pero la tendencia ya comenzó a inquietar a varios funcionarios del Ministerio de Economía. De hecho, lo que surgió como una sana política promovida por Roberto Lavagna para "desdolarizar" la deuda argentina, podría jugarle una mala pasada, por lo menos a corto plazo. Mientras la inflación siga en aumento, y el dólar depreciándose frente al peso.
Aunque el Gobierno no dio aún datos oficiales, estimaciones privadas dan cuenta que alrededor del 47% de los bonos emitidos en el canje de deuda están nominados en pesos y atados al CER. La cifra contrasta con el apenas 10% previo al canje. Se trata de u$s 16.500 millones (en rigor, pesos, pero a los fines de la deuda pública se contabilizan en dólares al tipo de cambio vigente) que se desagregan del siguiente modo: bono Descuento u$s 4.700 millones, Par u$s 3.500 millones y Cuasipar u$s 8.300 millones, según las estimaciones que realizó la consultora MVA Macroeconomía.
Como los títulos que recibirán los bonistas el 1º de abril próximo tienen fecha de emisión el 31 de diciembre del 2003, aquellos que están en pesos ya acumulan el alza de precios de los últimos 14 meses. La inflación desde entonces suma 8,76%, lo que representa u$s 1.445 millones más para pagar, a lo que habría que sumarle el incremento de los intereses por el mayor capital (que de todas formas no llega a u$s 30 millones este año). Además, al 1º de abril también se debería realizar el ajuste correspondiente a marzo, que se estima en otros u$s 115 millones, suponiendo una inflación del 0,7% este mes.
"Es cierto que el timing favoreció en muchos aspectos, pero en este no. Todo el año pasado la inflación se mantuvo contenida y ahora que reestructuramos con una alta proporción de bonos en pesos atados al CER, lo cual siempre es mejor que tener títulos en dólares, los precios comienzan a repuntar", admitió una fuente del Palacio de Hacienda.
Pero la deuda en pesos indexada por la inflación no se reduce a los u$s 16.500 millones de los nuevos bonos. Existen otros u$s 28.900 millones distribuidos entre Préstamos Garantizados, Boden, Bogar y Bocones que también ajustan por los precios.
Sin perjuicio de ello, el escenario por el momento está bajo control. El modelo original de sustentabilidad de la deuda que elaboró Economía contemplaba para 2004 una inflación del 9,4%, superior a la que finalmente se dio. Aunque para este año se estimó un alza de precios del 8,6%, y algunas consultoras ya la ubican en el 12%. Lo que seguramente el Gobierno no previó es que el porcentaje de bonos en pesos indexados prácticamente se quintuplicara tras el canje, lo que hace a la deuda más vulnerable a la inflación.
De todas formas, si bien ello impactará en los pasivos públicos, es poco probable que desestabilice las arcas del Gobierno, dado que la recaudación también tenderá a moverse a la par de la inflación. En particular las tres principales fuentes de ingresos: el IVA, Ganancias y las retenciones.
Con todo, la "pesificación" de la deuda argentina es un paso a favor porque desaparece el descalce cambiario. Ahora el Gobierno recauda en la misma moneda en la que va a pagar una alta proporción de la deuda total (no sólo la reestructurada), más precisamente el 37% de ella, según datos oficiales. Lo curioso es que si bien en el largo plazo esto es positivo para las finanzas públicas, en el corto plazo significará un mayor esfuerzo fiscal que si la deuda continuara en dólares. No sólo porque se prevé una mayor inflación en los próximos meses, sino también por una eventual apreciación del peso frente al dólar. |