Protección. Los funcionarios dijeron lo que los industriales querían oír: no habrá una apertura indiscriminada, sobre todo con China. Los gobernadores también advirtieron sobre la recesión.
La apertura de la Conferencia Anual de la UIA tuvo ayer como foco la inserción de Argentina en el nuevo contexto mundial que se perfila con Trump y los peligros de abrirse sin paraguas al mundo. Al respecto funcionarios subrayaron la importancia del acceso a los mercados mientras consideraron que para atraer inversiones extranjeras se debe generar confianza y estabilidad.
El secretario de Comercio, Miguel Braun, defendió la postura de buscar una mayor apertura al mundo, al tiempo que argumentó que es "importante" el acceso a los mercados y el avance en intercambios de cadena de valor para lograr acuerdos comerciales ("Argentina tiene acuerdos con menos del 10% del PBI mundial"). En tanto, indicó que "el modelo de sustitución de importaciones no existe más" y afirmó que "para tener acceso a los mercados y lograr intercambios de cadena de valor" se deben alcanzar "acuerdos comerciales". Aclaró que "con China la Argentina no tiene un acuerdo de libre comercio, sino una amplia mesa de negociación"."Tenemos un gran interés en acceder al mercado chino", indicó y puntualizó: "Tenemos que cuidarnos de prácticas desleales y preservar el empleo argentino". "Las políticas públicas tienen que estar acompañadas por una inserción inteligente en el mundo", y agregó que la aplicación de las mismas es "necesariamente gradual".
Por su parte, el vicecanciller Carlos Foradori sostuvo que "se deben establecer políticas de estado que permitan a los mercados creer en nosotros" y advirtió que los resultados de las elecciones en EE.UU. delimitaron un "nuevo dibujo" de la economía mundial.
Mientras que el presidente del Departamento de Comercio y Negociaciones Internacionales UIA, Alfredo Chiaradia, sostuvo: "Lo primero que se tiene que reconocer es la competitividad sistémica, la cual es generada por las grandes políticas macro" y puntualizó que "las políticas cambiarias y fiscales son las que potencian los empleos". Así, advirtió: "Es difícil ver un negociador poderoso de una economía débil". Al referirse al índice de competitividad internacional del WEF, indicó que "en 2006 la Argentina estaba en la posición 69° del ránking de competitividad sistémica, mientras en 2014 pasó al puesto 106°". "Los empresarios son tomadores de condiciones, no pueden hacer nada al respecto solo adaptarse", evaluó.
Chiaradía explicó, según su experiencia en la Cancillería, que no se podía hacer insertar a la economía argentina en el mundo sin haberla preparado para ello. En tal sentido aconsejó que primero había que, a través de política públicas, tender a mejorar la competitividad de la economía y de las empresas, para así poder competir en condiciones adecuadas.
En donde hubo una coincidencia filosófica fue en la defensa del empleo argentino. Pero las recetas no parecen muy similares.