Por Javier Blanco - El salto que pegaron las tasas de interés en Estados Unidos y el reordenamiento económico y geopolítico que deriva del triunfo de Donald Trump llevarían al dólar a superar al euro en los primeros meses de 2017, tras 15 años de haber estado detrás. A la vez, obligará a la Argentina a revisar sus planes de financiamiento para el año próximo. El pronóstico se generalizó en los últimos días al crecer la aversión global al riesgo. Lo suscriben bancos de inversión y analistas de distintos países tras ver el impacto que tuvo la reorientación de capitales en los mercados en apenas dos semanas. En ese lapso el tipo de cambio real de Estados Unidos trepó a su nivel más alto desde 2004, y la tasa que rinde el Bono del Tesoro a 10 años subió de 1,78% (viernes previo a las elección) a 2,34% ayer. Así, los datos parecen mostrar el regreso del llamado "súper dólar", tras años de mantenerse depreciado por las políticas laxas de Estados Unidos (tasa cero y masiva inyección de dólares) en los últimos años. Parte de este fenómeno es el vuelco que se pronostica en la relación euro/dólar, que pasaría a estar liderada por este último como no ocurría desde 2002. "La tendencia es ir el año que viene hacia una paridad 1 a 1 dólar/euro", anticipó Goldman Sachs. Sus colegas del Deustche creen que esa paridad incluso se quebrará, ya que 2017 cerraría con el euro valiendo US$ 0,95. En Ebury, firma neoyorquina especializada en monedas, creen que el empate "llegará en el primer trimestre de 2017 por las políticas fiscales expansivas que ejecutará Trump, en una economía cercana al pleno empleo, y obligarán a la Reserva Federal a subir las tasas más rápido de lo previsto". Aquí los analistas señalan que la Argentina, ante este nuevo cuadro, volvería a sentir el "viento de frente". Leonardo Chialva, de Delphos Invesment, cree que los inversores, al no tener muchos datos sobre Trump, "se aferraron a la historia para moverse. Los gobiernos republicanos son más ortodoxos con las tasas y más heterodoxos fiscalmente. De eso resulta más crecimiento. Los inversores sólo buscaron anticiparse", dice. Pero no ve este movimiento como un reacomodamiento preventivo sino como un cambio de ciclo del que "Argentina debiera tomar nota para apurar su ordenamiento fiscal". Para Roberto Salomón, de Econométrica, "un florecimiento del proteccionismo y la suba de tasas se plantearán como un obstáculo para la recuperación argentina, dado que pondrán paños fríos a los planes de inversión extranjera". Su colega Julio Piekarz coincide y dice que esto obligará al país a replantearse su esquema de financiamiento. "Estados Unidos absorberá más fondos y las tasas para colocar deuda subirán, lo que puede afectar la inversión", advierte. |