EL RETORNO DEL BONO ESTADOUNIDENSE A 10 AÑOS SUBIÓ A 4,52% ANUAL, SU MAYOR NIVEL DESDE JULIO 2004 El mal humor externo con nuevas subas en el precio del petróleo y en la tasa de EE.UU. afectó a los emergentes. El mercado local tomó ganancias después de las subas post canje. Argentina está nuevamente dentro del mapa mundial, y esto no siempre resulta gratis. De hecho, ayer los activos del país sintieron el fuerte impacto negativo de estar ya globalizados: los bonos bajaron hasta 6% y el Merval cayó 4,18%. El por qué es simple: el positivo escenario externo del que disfrutaban los emergentes se resintió. La tasa a 10 años de EE.UU. subió 3% al cerrar en el 4,52% anual, y se ubicó en su mayor nivel desde julio de 2004. Mientras el retorno del bono a 30 alcanzó el 4,83%, alza del 2,7% respecto al martes.
Un precio de petróleo récord en u$s 55,2 y las declaraciones en el Beige Book de la Reserva Federal (Fed) de EE.UU., alentaron los temores de mayores presiones inflacionarias y fueron las variables que dispararon al alza a las tasas estadounidense. Y, con ello, se afectó la positiva evolución que venían presentando los emergentes.
Es bajo este contexto que, tras el canje y con los nuevos títulos operando en el mercado gris, la deuda argentina no estuvo exenta de las bajas observadas. En la plaza local, el Par en pesos cayó 6%, a $ 38,25, mientras el Descuento en pesos bajó 2,4% a $ 102,1.
Entre los brokers de EE.UU. el Descuento en dólares se operó en u$s 90, es decir una tasa del orden del 9,7%. Nivel mayor al observado en las ruedas anteriores, de entre 9% y 9,5%.
La suba en las tasas de EE.UU. no sólo afecta el riesgo base por sobre el cuál se mide los rendimientos de los bonos, sino que afecta el flujo de dinero hacia la región. El alza en las tasas lleva al inversor a exigir mayores retornos en activos de la región.
Los bonos performing indexados, que cotizan en el mercado formal, reflejaron igual tendencia bajista. Ayer, estos títulos corrigieron entre 0,5% y 2%.
Rodolfo Acosta, de Arpenta, fue claro: entramos en el juego de los emergentes. "Si existe un factor al cuál los bonos de la región le tiene pánico, es a la tasa estadounidense a 10 años".
Por ejemplo, el Global 2027 de Brasil cayó 2,4% y el 2030 cerca del 2%, mientras que algunos globales de Venezuela y Colombia bajaron hasta 1%.
"Creo", continuó Acosta, "que existirá bastante volatilidad en todo el mercado. Si se complica el escenario en bonos, la Bolsa podría contagiarse".
De hecho, no diferente fue el humor que operó dentro del mercado bursátil. El Merval bajó 4,1%, cerrando en los 1.530 puntos, lejos del máximo alcanzado en los 1.600 el 25 de febrero pasado, y acumulando en el mes una baja del 1,8%.
Pablo Tavelli, de Santander Bolsa, afirmó que "la toma de ganancias observada cambia la sensación del mercado en el corto plazo". El analista enfatizó dos factores que afectan al mercado: la tasas de los bonos americanos que tarde o temprano, también perjudica al equity, y una inflación local que comienza a ser preocupante.
"Una alta inflación podría llevar a una suba en las tasas de interés. Y esta variable es el peor enemigo de las acciones",dijo.
Los doce papeles del Merval cayeron el miércoles. Entre las más afectadas estuvieron Telecom que bajó 8,3%, Francés, 6,6%, Siderar, 5,6%, y Galicia, 4,2%. En tanto, se operaron $ 112,6 millones en acciones.
"El Merval tuvo una toma de ganancias muy importante, lo que llama la atención", sostuvo Francisco Marra, de Bull Markets. Pero, agregó, debería recuperarse en los próximos días y sugirió posicionarse en papeles líquidos y de empresas que tuvieron buenos balances.
El euro a nivel mundial tampoco se quedó afuera de está movida financiera. El euro contra el dólar se apreció 0,6%, y se ubicó en 1,34 billetes por euro. Aunque aún está por debajo de su máximo de 1,36.
Efecto beige
El hecho de que la Fed de EE.UU. señalará en el Beige Book que la economía crece, que han subido las contrataciones, y que las empresas están sintiendo el alza del valor de materias primas y algunas estarían más proclives a incrementar el precio de sus productos, fue una señal de alerta sobre mayores presiones inflacionarias que el mercado no dejó pasar.
Luis Palma Cané, de Fimades, sostuvo que "la suba de tasa era previsible. El propio Alan Greenspan había señalado que no existía argumento teórico por el cual la tasa a corto estaba subiendo, y la de largo era entre estable e incluso bajista". Es más, señaló que la tasa a 10 podría subir hasta 5% y 5,5%. |