Por Pablo Wende - En la jornada en la que el Dow Jones superó por primera vez los 19.000 puntos y el S&P 500 los 2.200 puntos, los activos argentinos descollaron. El repunte se sintió tanto en acciones como en bonos, pero especialmente en las primeras. El riesgo-país, sin embargo, no reflejó este mejor clima financiero aunque se debió a la reducción de las tasas de largo plazo de los títulos del Tesoro norteamericano, y terminó subiendo a 489 puntos. Prácticamente todos los indicadores ayer fueron favorables para los activos de riesgo, incluyendo una leve baja hasta el 2,32% de la tasa a 10 años en los Estados Unidos. Esto animó al mercado y hubo compras de activos más riesgosos luego de la caída registrada en los últimos días, especialmente en bonos de mercados emergentes. En el caso argentino, hubo dos explicaciones para la franca mejoría: los papeles habían sido mucho más golpeados que el resto, por lo que en la recuperación también sobresalieron más. Pero además coincidió con las cifras del blanqueo que el Gobierno divulgó por la mañana, en paralelo con la apertura de los mercados.
Los más de u$s20.000 millones que ya adhirieron, según se ocupó de adelantar el ministro Alfonso Prat Gay, que luego la AFIP aclaro que son más de u$s21.000 millones, generaron entusiasmo entre los inversores. La cifra, que crecerá muy significativamente hasta fin de año (luce cada vez más cerca la posibilidad de que se llegue a los u$s 60.000 millones), representa un alivio para las grandes necesidades de financiamiento que tiene el Gobierno el año próximo.
La recaudación del 10% por el impuesto especial, la emisión de bonos a siete años y la posibilidad de cancelar con Bonar 2017 significan una importante fuente de fondeo para hacer frente a los vencimientos del año próximo. El Presupuesto 2017 prevé que el Gobierno nacional y las provincias precisarán no menos de u$s35.000 millones, aunque el blanqueo podría representar entre u$s7.000 y u$s10.000 millones de ese total. En este contexto, las acciones que más subieron fueron Pampa Energía (que está culminando la oferta de adquisición de las acciones de Petrobras), cuya suba fue del 4,3%, mientras que un porcentaje similar ganó Banco Francés. Edenor, también del grupo Mindlin, trepó por encima del 3%. El resto de los papeles tuvo un desempeño algo más mediocre. Se notó, por lo tanto, algo más de selectividad a la hora de elegir en qué papeles posicionarse.
Pero más importante que el comportamiento de las acciones fue la mejoría de los bonos, sin lugar a dudas la más relevante desde la victoria de Donald Trump, hace ya dos semanas. Los papeles largos resultaron los más beneficiados, rebotando de sus mínimos de los últimos meses. Entre el Discount, el Par y el Bonar 2046 se anotaron ganancias del 1% en promedio, mientras que los rendimientos cayeron a niveles del 7,5%, cuando amenazaban con irse al 8%. El resto de la curva de deuda también operó con signo positivo pero los movimientos fueron casi imperceptibles.
Todavía, sin embargo, falta mucho para sugerir que el mercado se normalizó ni mucho menos. En tres semanas la Reserva Federal norteamericana resolverá la primera suba de las tasas de corto plazo del año probablemente deje todo listo para nuevos incrementos el año que viene. Si bien este movimiento está descontado, será interesante evaluar qué escenario ven los inversores para los primeros meses de 2017, ya que el impacto podría resultar significativo. Los activos emergentes seguirán este escenario con mucha volatilidad y la recomendación de los brokers a sus clientes es manejarse con cautela, apostando sobre todo a bonos cortos o a lo sumo títulos provinciales en dólares del tramo medio de la curva.