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Por Melina Manfredi - Con la amenaza de un nuevo escándalo político como
telón de fondo en Brasil, el real promete acelerar la rápida depreciación que
ya había impulsado el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos. Tras
derrumbarse 2% el viernes, la moneda cerró con una caída de 0,5% hasta 3,414
por dólar. La divisa brasileña retrocedió 0,76% frente al billete verde durante
la semana pasada.
Nuevamente, los mercados brasileños respondieron negativamente a las
convulsiones políticas en el país vecino. Sucede que el ex ministro de Cultura
brasileño, Marcelo Calero, acusó al presidente Michel Temer de haberlo
presionado para resolver un conflicto con el ex ministro de la Secretaría de
Gobierno, Geddel Vieira Lima. Según relató Calero, Vieira Lima quería permisos
para llevar adelante un proyecto inmobiliario en un Salvador de Bahía, en un
sitio donde no está permitida la construcción por tratarse de un área protegida
como patrimonio histórico.
Por este caso de supuesto tráfico de influencias, tanto Calero como
Vieira Lima renunciaron a sus cargos en los últimos días. La fiscalía analiza
abrir una investigación sobre la actuación de Temer y de Geddel Vieira Lima. A
los mercados les preocupa que una eventual pesquisa sobre el presidente
interino de Brasil pueda desbaratar la reforma fiscal impulsada por el
gobierno.
En el caso del real, la devaluación se incrementa con la inestabilidad
política del país. Desde el día en que los norteamericanos concurrieron a las
urnas, la moneda brasileña cayó un 7,12% frente al dólar y es la segunda que
más se devaluó después del peso mexicano (que acumula una baja de 11,32%). El
peso argentino, en cambio, ocupa el tercer lugar entre las monedas menos
depreciadas de la región: desde el 8 de noviembre, solamente cayó 3,84% frente
a su par de Estados Unidos.
La diferencia entre la devaluación de la moneda brasileña y la argentina
provoca un deterioro en el Tipo de Cambio Bilateral con Brasil e influye
directamente en el Tipo de Cambio Real Multilateral publicado por el Banco
Central, ya que la divisa brasileña tiene gran peso en dicho índice. De este
manera, los bienes y servicios producidos en el país se encarecen respecto de
los provenientes tanto de Brasil como de otras partes del mundo.
En otras palabras, la depreciación del real profundiza el atraso
cambiario que ya vive la Argentina. De hecho, las negociaciones en el mercado
de futuros de dólar siguen marcando que la divisa cotizará por debajo de los
$16 a fines de diciembre.
En el mundo, las noticias tampoco son alentadoras para revertir el
rezago de la moneda local ya que, según pronosticó Goldman Sachs, el dólar
seguirá fortaleciéndose a nivel mundial durante 2017 y alcanzará una paridad de
1 a 1 frente al Euro hacia el cuarto trimestre del año próximo.
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