Por Ignacio Olivera Doll - El mercado pareció encontrar ayer la confirmación definitiva de una sospecha que había delineado, de a poco, en las últimas semanas: el Banco Central abandonó su plan contractivo que tenía a la inflación como única prioridad y -quizá por alguna orden oficial- decidió soltar levemente las riendas de la emisión de pesos para conceder a la economía un mayor consumo y una suba en el tipo de cambio.
El nuevo pronóstico ya puede verse en la plaza de futuros: los contratos de dólar tienen implícito un tipo de cambio "al contado" (spot) que es bastante más alto que el que cerró ayer (de $15,70). En los plazos de diciembre y enero, por ejemplo, que están a $16,07 y $16,40, respectivamente, hay implícito un dólar oficial mayorista de $15,77 que supera en mucho al actual. Significa que el mercado ya está preparado para un repunte en la apertura. Y que de a poco le pierde miedo al techo de los $16, un valor que prevé que se alcance antes de fin de mes.
A la presión externa que sufren ya todas la monedas de países emergentes, por el shock que significó la elección de Donald Trump en Estados Unidos, se le suma ahora un factor local: la política levemente más expansiva que convalida el propio Banco Central. El Gobierno, que tras el primer semestre había dado por cerrado el "ajuste fiscal", parece haber resuelto ahora, sobre el final del segundo, dar por terminado el "ajuste monetario". La emisión de pesos sube ya por primera vez en la era Macri: del 19,5% al 22% en el último mes. Y las metas de inflación de 2017 se ven a partir de ahora más improbables. Los ahorristas ya empiezan a "rebalancear" carteras. |