El año pasado, que el petróleo se vendiera a 50 dólares el barril parecía un pico momentáneo; ahora parece que el nivel va a mantenerse. Los mercados a futuro dicen que el precio del crudo permanecerá alto, lo que implica riesgos para el crecimiento y el nivel de inflación.
En diciembre, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) opinó que el precio del petróleo había trepado mucho más de lo que estaba justificado por los fundamentals económicos de largo plazo. Realmente hay margen para la especulación: los picos en los precios son frecuentes en un mercado que se está ajustando para llegar a un equilibrio más alto (pero aún relativamente moderado). Pero cada vez son más los economistas que consideran que hay pocas posibilidades de que los precios caigan en el corto plazo.
La demanda está en auge, especialmente en China y otras economías en desarrollo en los que la oferta está ajustada debido a los años de escasa inversión. Las existencias están bajas y la Organización de Países Exportadores de Petróleo tiene poca capacidad excedente. Los cuellos de botella en el transporte y los desajustes entre las calidades de petróleo ofertadas y demandas acentúan la presión sobre los precios.
A menos que se produzca una recesión global, es difícil prever que algo pueda causar un brusco descenso en el precio del petróleo. En cambio, cualquier perturbación en la oferta puede causar un pico en los precios. La OCDE estimó que una pérdida de 7% en la oferta mundial de crudo puede hacer que los precios suban hasta u$s 20 por barril.
La economía mundial puede sobrevivir con el petróleo a u$s 50 el barril –en términos reales está en la mitad del precio que alcanzó en el pico de 1979–, pero el impacto variará mucho de un país a otro. Las naciones exportadoras se beneficiarán mientras el precio equivaldrá a un impuesto sobre el crecimiento en el Asia emergente y podría desencadenar crisis de cuenta corriente en los importadores más pobres.
En EE.UU., es probable que el precio del petróleo deje de tener un efecto de impuesto sobre el crecimiento y pase a convertirse en un factor de riesgo inflacionario. La expansión económica está más firmemente establecida que cuando los precios del crudo aumentaron el año pasado y hay pocas razones para temer que un precio de u$s 50 pueda hacerla descarrilar.
Pero considerando que se estrecha la brecha de producción, este año la Reserva Federal estará más preocupada por el efecto inflacionario del precio del petróleo. Como señaló recientemente la entidad, hay evidencia de que algunos sectores han recuperado su poder de fijar precios. El precio de los productos importados está en alza y se espera que la fuerza laboral reclame una porción más alta del ingreso a medida que el ciclo madure.
En cuanto a la eurozona y Japón, un precio del petróleo más alto será otro obstáculo para las esperanzas de recuperar un nivel saludable de crecimiento. |