Por Ignacio Olivera Doll - La vieja Lebac ya no es lo que era. La letra de deuda que el Banco Central coloca cada semana para tentar a los inversores y sacar pesos del mercado está perdiendo atractivo tanto frente al dólar como frente a la inflación.
El retorno, después de ser contrastado con los datos de inflación que para cada mes son informados por el INDEC, fue negativo en octubre -comparado con el índice de precios de ese período- y de sólo 0,66% en noviembre, según las estimaciones de inflación que tiene ya trazadas algunas consultoras (del 1,6%). Para diciembre, el rendimiento no parece mejorar: si se considera la inflación esperada por el sector privado (según el REM), podría ubicarse en apenas la mitad del mes anterior (0,33%). La tendencia es ahora descendente y va en dirección contraria a la que se había visto en el tercer trimestre de este año, cuando alcanzó un máximo del 1,17% mensual (ver infografía).
La comparación, vale aclarar, es visiblemente más favorable cuando se la hace durante un período más extenso y capitalizando los intereses. Según la consultora Ledesma, fue del 7% real en octubre y del 5,4% en noviembre. Claro que la ganancia podría haber sido aún mayor si, en algunos meses, el ahorrista hubiera optado por salir transitoriamente de la Lebac para ir al dólar.
El instrumento había sido un recurso más que efectivo para evitar la pérdida de poder de compra de los ahorros y mantenerlos a salvo de la suba de precios o de la depreciación del peso. Pero su rendimiento empezó a deslucirse con la baja de tasas que retomó Federico Sturzenegger en noviembre, en un contexto de caída de actividad y similares (o mayores) expectativas inflacionarias. El rendimiento de la letra a 35 días (que hasta ahora se toma como referencia para la economía) se redujo en dos puntos porcentuales durante noviembre, y quedó en 24,75% anual.
Contra el dólar, la evolución es más fluctuante. La Lebac sólo quedó debajo de la devaluación tres veces en el año (junio, septiembre y noviembre), pero tuvo su mayor pérdida en el último mes: la letra rindió 2,2% en esos 30 días en que la divisa escaló un 4,6%.
El menor atractivo de la Lebac explica (un poco) por qué al Banco Central se le hace cada vez más difícil renovar su stock de Lebac y se ve forzado a inyectar pesos y aumentar levemente la emisión monetaria. Según la visión del mercado, al comité de política monetaria del organismo se le agota el margen para bajar aún más la tasa: ven un piso del 24% para el último día del año, y un recorte promedio de sólo 25 puntos básicos para cada semana.
Hoy, precisamente, habrá una nueva licitación. En los últimos días las consultoras privadas y los gremios informaron una suba de precios de entre 1,5% y 2% en noviembre. Pero, ayer, el dato de la provincia de Córdoba resultó más que optimista: reveló un avance de apenas 1,17%. Aun así el mercado cree que no hay lugar para más movimientos audaces en las tasas.