Por Ezequiel Rudman - Sin Sergio Massa en la mesa de negociación, Mauricio Macri logró un acuerdo con los gobernadores del PJ y con Miguel Angel Pichetto para avanzar en una salida consensuada en la reforma del Impuesto a las Ganancias. La Casa Rosada ya tiene una Plan A y un Plan B para devolver el proyecto a Diputados. El primer esquema de trabajo apunta a modificar el dictamen de mayoría para bajar el costo fiscal, con la firma de los senadores de Cambiemos y también del FpV que responde a los gobernadores, actores clave ayer en el freno a la reforma impulsada por Massa y el kirchnerista Axel Kicillof. El objetivo prioritario es lograr un acuerdo orgánico con el FpV-PJ de Pichetto, vía mandatarios provinciales. Si no avanza ese entendimiento, el Plan B será imponer un nuevo proyecto en el recinto del Senado. Ya está redactado y presentado, se trata del dictamen en disidencia del salteño Rodolfo Urtubey y el catamarqueño Dalmacio Mera.
El regreso de Rogelio Frigerio de China le imprimió al conflicto una dosis de pragmatismo político. El Gobierno nacional acordó una tercera vía con Urtubey, adversario directo de Massa en la disputa por heredar un peronismo acéfalo y anárquico. La presentación del dictamen firmado por el hermano del gobernador de Salta fracturó al bloque de Pichetto , que ya estaba asediado por el ala de senadores de La Cámpora. El FpV-PJ debió retroceder y la sociedad Pichetto-Massa quedó stand-by. El jefe de los senadores peronistas vociferaba, hasta el lunes por la noche, que su bloque estaba dispuesto a aporbar el proyecto de Massa-Kicillof tal cual había sido sancionado en Diputados. Ayer el escenario fue otro y los gobernadores del PJ finalmente se depegaron del triunvirato Massa-Kicillof-CGT.
La Casa Rosada adoptó el manual peronista y operó una interna ajena. Se metió en la grieta de los gobernadores del PJ y la CGT del dúo massista Héctor Daer-Carlos Acuña que se completa con el moyanista Juan Carlos Schmid. La CGT quería cobrar la mejor de bolsillo en los sueldos de los trabajadores y la presunta liga de gobernadores era quien debía pagar. No hubo acuerdo esta vez en el PJ.
El Gobierno nacional desplegó su estrategia política de una manera casi obsesiva. Macri comenzó la jornada con una arenga en el CCK durante una reunión de gabinete ampliado. Criticó "la cultura del impostor" en referencia a Massa. En paralelo, Frigerio se reunía con Pichetto en el Senado. Allí acordaron la convocatoria a una "mesa de acuerdo" para hacer avanzar la reforma a Ganancias pero bajando el costo fiscal. La convocatoria se realizará en el Congreso. El oficialismo no quiere trasladar el conflicto a la Casa Rosada y mucho menos exponer al Presidente a la catarsis que puedan realizar figuras de la CGT como Pablo Moyano, presente ayer en el Senado.
La arenga de Macri y la reunión Frigerio-Pichetto no fueron los únicos movimientos del Ejecutivo en la jornada. Marcos Peña salió a la cancha con Mario Quintana y Gustavo Lopetegui a través de una conferencia de prensa. Advirtió a los gobernadores que el veto presidencial era una posibilidad remota entre tantas otras. Y que si la ley prosperaba en el Senado, habría indefectibles recortes al presupuesto para obra pública en las provincias además de demoras en la restitución de tramos de la coparticipación. A ese combo de déficit fiscal, se sumaría la restitución de las retenciones a la minería. Fue en ese momento cuando, además de Urtubey, otros gobernadores cordilleranos como Sergio Uñac (San Juan) y Sergio Casas (La Rioja) comenzaron a sacar cuentas.
Por la tarde el operativo del Ejecutivo no se detuvo. En el Salón de los Escudos de Casa Rosada se reunieron los ministros de Economía de 21 provincias para reivindicar el Pacto Fiscal donde Nación había comprometido la restitución, en tres tramos, del 15% de fondos coparticipables. Y, por escrito, solicitaron al Congreso posponer el tratamiento de Ganancias "hasta tanto se pueda evaluar el efecto sobre las finanzas públicas nacionales, provinciales y municipales".
El golpe de gracia para las aspiraciones de Massa, Kicillof y la CGT llegó en el Hotel Savoy. Allí, se unieron nueve gobernadores con el objetivo de modificar el Impuesto a las Ganancias sancionadas por Diputados y coincidieron en señalar que "se debe discutir un proyecto consensuado para no desfinanciar a la provincias sin perjudicar a los trabajadores".
Los mandatarios que participaron de ese encuentro fueron los peronistas Uñac (San Juan), Urtubey (Salta); Juan Schiaretti (Córdoba); Gustavo Bordet (Entre Ríos); Domingo Peppo (Chaco); y Rosana Bertone (Tierra del Fuego). Además, estuvieron presentes los gobernadores de Neuquén, Omar Gutiérrez, integrante del Movimiento Popular Neuquino, el santafesino Miguel Lifschitz, del Socialismo y el titular del Ejecutivo de Río Negro, Alberto Edgardo Weretilneck.