Por Claudio Zlotnik - Un mes atrás, cuando ni siquiera se imaginaba que terminaría el año como ministro de Hacienda designado, en reemplazo de Alfonso Prat Gay, NicolásDujovne afirmaba: "Urge quitar el piloto automático de la política fiscal, poner el instrumental en manual y prepararse para navegar el cambio de clima (internacional)".
Así, se refería a las obligaciones y desafíos que imponía eltriunfo de Donald Trump en las elecciones estadounidenses. Pocas semanas después, esa frase adquiere particular relevancia para interpretar lo que viene en materia de política económica.
Su designación implica un giro en la estrategia de MauricioMacri quien, urgido por lograr una rápida reacción de la actividad, ha decidido implementar un cambio en lasprioridades.
Concretamente, optó por pasar de un ministro como AlfonsoPrat Gay -quien en más de una ocasión mencionó queprimero habría que lograr el crecimiento para luego apuntar a una mejora en la situación fiscal- a otro como Dujovne, queprivilegiará el ordenamiento de las cuentas públicas.
La gestión de este último tendrá como eje prioritario achicarel déficit del Estado, con la intención de dar una clara señal de que en 2017 no habrá lugar para la flexibilidad tal como se observó en 2016.
¿Significa esto que Dujovne asumirá para efectuar un clásicoajuste? Desde el entorno del flamante ministro niegan esaposibilidad, al menos para el corto plazo.
En cambio, creen que -más temprano que tarde- plantearáun esquema de "previsibilidad fiscal" con metas que deberían cumplirse en los próximos 12 meses.
Por lo pronto, su foco estará orientado a reducir el rojo en lascuentas públicas y esa será su máxima preocupación, muy por encima del control de otras variables, como por ejemplo la competitividad cambiaria.
Si bien el público asocia su imagen con el rol de comentarista mediático (por su participación en programas televisivos y por sus columnas en medios gráficos), Dujovne cuenta con una sólida trayectoria tanto en el sector público como en elprivado.
En la función pública, fue jefe de asesores del entonces secretario de Hacienda Pablo Guidotti hacia el final del menemismo, entre 1997 y 1998.
Acaso como marca de haber vivido de cerca los problemas del final de la convertibilidad, Dujovne se muestraconvencido de que lo mejor que le puede pasar a la economía es que baje el riesgo país, para así reducir el costo de financiamiento y atraer más inversiones.
Sólo a partir de ello, se podrá pensar en lograr uncrecimiento sostenido. A grandes rasgos, se trata de una fórmula similar a la que prevalecía en aquella época y también entre 1999 y 2001, cuando Dujovne fue el enviado de Economía en el directorio del Banco Central, en tiempos de la Alianza.
Es una persona "pragmática y racional", sin aspiraciones políticas que puedan empañar su desempeño. En otras palabras, es un funcionario con características personales bien diferentes a las de Prat Gay, que cultivaba un alto perfil y solía tener choques con sus colegas del Gabinete.
Lo que viene Dujovne le imprimirá una impronta eminentemente técnica a su gestión.
"No tiene preconceptos ideológicos. Prevalecerá en él unamirada despolitizada sobre la marcha de la política económica", anticipa a iProfesional una persona que lo conoce muy de cerca y que se ha mantenido en contacto a lo largo de los últimos años.
Esa aparente prescindencia de la política no le impidió al flamante ministro enlazar estrechos vínculos con algunos de los actuales funcionarios. Sus mejores referentes son RogelioFrigerio y Federico Sturzenegger.
De hecho, consultados desde la Casa Rosada, ambos dieronopiniones favorables que resultaron claves para sudesignación en el Gabinete nacional.
El ministro del Interior fue el primero que, dos semanas atrás, sondeó a Dujovne para saber sobre su voluntad de reemplazar a Prat Gay.
iProfesional había adelantado que la "mesa chica" del macrismo realizó un "casting" discreto, del que también participó Marcos Peña, uno de los que mantenía una dura interna con el saliente funcionario.
También, este medio dio cuenta de que en esa selección del nuevo titular de Hacienda se imponía una persona que ocupó un cargo relevante en uno de los bancos más grandesdel país (ver nota: Prat Gay, blanco del fuego cruzado en el Gobierno: el discreto "casting" de posibles reemplazantes).
Macri finalmente tomó la decisión de convocar a Dujovneluego de que sus colaboradores le aseguraran que es unbuen armador de equipos.
Además, que -a diferencia de Prat Gay- nunca tuvo conflictosde "ego" durante sus pasos por la gestión pública ni por elBanco Galicia, donde trabajó a lo largo de una década (2001 - 2011) como jefe del área de research.
En contraposición con lo que reclamaban tanto las cámaras empresariales como los financistas (pedían un ministro de Economía que pudieran tomar como un interlocutor válido y único) Macri optó por diluir esa mítica figura de ministro poderoso.
Esto, a menos que luego elija darle mayor visibilidad (y poder) a Mario Quintana, uno de los coordinadores del área económica. En todo caso, este interrogante quedará respondido con el paso de las jornadas.
Un país de la región como referencia Para entender hacia dónde se encaminará la economía argentina, habrá que prestarle particular atención a lo hecho en otra nación de la región: Colombia.
Es que en ese territorio existe un esquema de gestión que muchos funcionarios ven con muy buenos ojos y que quierenadaptar a la situación local.
En Colombia, se prioriza una "regla fiscal" que el Gobiernotoma de guía y en la que basa sus medidas para todo el año. Por ejemplo, las autoridades fijaron una meta de déficit de la administración central del 3,3% del PIB para el 2017 (seis décimas por debajo del rojo previsto para este año).
Dujovne apuntará que esta regla de "previsibilidad fiscal" sea una de las referencias y que el agujero en las cuentaspúblicas se vaya cerrando progresivamente.
Una de las claves de su gestión pasará por el tiempo que se asignará para cumplir con es objetivo. O, dicho de otra manera, por la dosis de gradualismo que le imprimirá a su gestión.
Los allegados del futuro ministro hacen referencia a una grantarea de coordinación entre Hacienda y Finanzas (que venían formando parte del mismo bloque) que ahora comandaráLuis "Toto" Caputo.
"Se dará a conocer un esquema de trabajo tanto para lasmetas fiscales como para el financiamiento", revela aiProfesional una fuente de gran llegada a ambos economistas.
Pragmatismo a pleno Dujovne ya trabaja en la conformación de su equipo decolaboradores y contará con dos amigos suyos como asesores, al menos de manera extraoficial: el mencionadoGuidotti y el influyente Miguel Bein.
El flamante ministro le otorgará una enorme importancia a la evolución del contexto internacional, una vez que Trumpllegue a la Casa Blanca.
Dujovne no tendría problemas en tocar la puerta de unorganismo internacional de crédito si ve que el contexto externo se complica. En este sentido, ya hizo referencia de que si hubiera "sequía de fondos en los mercados, elGobierno podría recurrir al FMI".
Incluso dio un ejemplo: "Un programa en el que el Fondo desembolsara u$s25.000 millones sería fácilmente obtenibley las condiciones que impondría el organismo serían pasablemente laxas".
Además, interpreta que "todos los Gobiernos rechazan la alternativa del Fondo hasta el día en que la usan. Pero si elfinanciamiento se complica, allí estaremos".
De sus palabras se rápidamente se desprende que Dujovneadhiere al pragmatismo puro.
Al revés de quienes sostienen (como Prat Gay) que "primero hay que crecer y luego achicar el déficit", él mira primero el índice de riesgo país antes de evaluar el potencial de expansión de la economía.
Con los dos ojos en el gasto "En la nueva etapa habrá un recorte del gasto público", anticipa una persona que lo conoce muy de cerca y que es muy seguro que trabaje en su equipo.
Sin embargo, rápidamente aclara: "Que nadie espere despidos o un ajuste brutal. "Habrá seguramente unarevisión de varios programas con la intención de fusionarlos. Hay mucho que hacer en lo que hace a la eficientización del gasto".
Dujovne está convencido de que podrán mantenerse algunaslíneas en lo que hace a erogaciones del Estado pero en términos nominales, lo que sería equivalente a una fuertequita en términos reales.
Sobre fines de noviembre, lanzó una dura crítica a laestrategia que venía llevando a cabo Prat Gay en el sentido de que habían comenzado a materializarse muchos de losriesgos externos a los que estaba expuesto el país a raíz de su alta dependencia a los mercados internacionales dedeuda.
"El peligro para el Gobierno es ofrecer una respuesta desordenada que termine de hacer descarrilar lasexpectativas de los consumidores y de los empresarios", decía.
Y añadía: "El riesgo es quedarse a mitad de camino entre ofrecer una economía ordenada que baje la inflación y atraiga inversiones y otra que cure todo con estímulos artificiales al consumo".
Como la mayoría de los arqueros ante el lanzamiento del penal, Dujovne prefiere tirarse a uno de los palos antes que quedarse parado en el medio del arco. Para él hay que jugarse al palo de la reducción del rojo fiscal.
Claro que el contexto no resulta fácil: después de todo, elcalendario electoral de 2017 fue lo que llevó a que el macrismo se mostrara más tolerante con los desequilibrios de las cuentas públicas.
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