Por Javier Blanco - Influenciado por la batería de aumentos ya comprometidos para la primera parte del año (tarifas de energía y comunicaciones, combustibles, tributos, etc.), el mercado espera para el año que acaba de comenzar un poco más de inflación y, consecuentemente, que el ajuste a la baja en las tasas de interés locales se haga de manera más paulatina. La previsión actual es que 2017 concluya con una inflación del 21 por ciento. Se trata de un porcentaje medio punto superior a la tasa del 20,5% que esperaban hasta hace un mes y 1,3% más elevado que la del 19,7% que se proyectaba allá por octubre y supone el tercer ajuste al alza consecutivo. De esta manera, se amplía más la brecha entre la meta oficial (del 12 y 17% anual) y la expectativa del mercado y "acota el margen" para que el Banco Central (BCRA) "baje las tasas de interés", advierte el economista Federico Muñoz. El dato surge del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la encuesta sobre previsiones de la economía más amplia que realiza mensualmente entre consultores y analistas el BCRA como un insumo útil para la ejecución de su plan monetario, desde ahora basado puramente en metas de inflación. Y fue la razón que esgrimió ayer esa entidad para dejar las tasas de referencia sin cambios, aun cuando descuenta que la inflación de diciembre "será inferior al 1,5%", que era el objetivo que se había planteado para cerrar 2016. El REM muestra también que los analistas también esperan que la economía tenga un despegue algo más lento: crecería 1% durante el primer trimestre de 2017 (para la medición desestacionalizada), cuando hace un mes esperaban que ese rebote alcanzara el 1,2 por ciento. Sin embargo, prevén también que esta tendencia a la recuperación se afiance y acelere al 1,5% en el segundo trimestre (contra un alza de 1,4% que esperaban hasta ahora), lo que "le daría al Gobierno la chance de llegar a las elecciones con la economía creciendo a un ritmo de 4%", observó el economista Fernando Marull. El aumento en las expectativas de inflación deriva del reajuste al alza que los consultados hicieron para los primeros meses de 2017: esperan para el primer cuatrimestre una variación de precios en torno al 1,7% por mes que luego descienda a 1,5% al cierre del primer semestre (mayo y junio). "Esto muestra que, pese que el BCRA dejó inalterable la tasa en el último mes y ratificó una y otra vez sus metas, las expectativas de inflación son duras de roer", observó Gabriel Caamaño, de la consultora Ledesma. El dato positivo es que las que no variaron fueron las previsiones sobre el comportamiento de la inflación núcleo. "La expectativa de inflación, sin estacionales ni regulados, se mantiene en niveles de 1,5% o inferiores hasta junio", valoró en su informe el BCRA. Así cerraría 2017 en el 18,4 por ciento. Otras previsiones Para los analistas, el terreno minado con que se topa el BCRA para domar la inflación lo obligará a ser más cauto para bajar las tasas de interés. Hasta hace un mes esperaban que enero terminara con tasas referenciales en 23,3% anual, ahora estiman que lo hará en 23,80%, es decir, poco menos de un punto por debajo del promedio del 24,75% anual actual. El relevamiento mostró además que se mantiene una expectativa de crecimiento del 3% para 2017 y que se proyecta una devaluación del peso contra el dólar del 16,8%, que llevaría a esa divisa a cerrar el año a 18,50 pesos. Respecto del déficit fiscal, se estima que trepará hasta los $ 450.400 millones, cuando se creía que llegaría a los $ 441.800 millones hasta hace un mes. Es decir, se mantienen las dudas sobre la posibilidad de ajustar gastos, pese al compromiso que ratificó al respecto el nuevo ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. |