El titular de la firma rafaelina, premiada por PSA como su mejor proveedora en todo el mundo, asegura que su objetivo es elevar sus ventas de válvulas al mercado interno. Días atrás, en Ginebra, José Luis Basso recibió de manos de Jean-Martin Foltz, número uno de PSA Peugeot Citroën, el Trofeo a la Calidad 2005, galardón con el que, por primera vez, el grupo francés honró al mejor de sus 2.500 proveedores de 20 países. En junio, la relación de Basso, que se impuso sobre otras seis compañías finalistas –de Japón y de Europa–, con el grupo francés cumplirá una década. "Es un reconocimiento a las 21 millones de piezas que entregamos en ese tiempo", enfatiza el empresario, titular de la fabricante de válvulas que fundó su padre, en 1963, y que conduce con su hermano, Juan Carlos.
A la hora de los agradecimientos, Basso no olvida a sus empleados: 600 en su ciudad natal y 200 en la planta que la compañía tiene en Lehman, a 12 kilómetros de Rafaela.
La facturación de la empresa ronda los 28 millones de dólares. Pero Basso prefiere hablar de volúmenes. En esos términos, la rafaelina hoy fabrica 16 millones de válvulas anuales, un 17% más que el año pasado.
"El principal motivo es que ya trajimos toda la maquinaria de Estados Unidos. Hay dos líneas de producción en marcha y la tercera estará operativa en agosto", dice. La referencia es a los 17 equipos que pertenecían a Manley, fabricante de válvulas de Pennsylvania, cuyos activos Basso adquirió a fines de 2002.
La compañía está en pleno desarrollo de un plan de inversiones por $ 25 millones, a tres años. Para 2005, proyecta un incremento de actividad del 12%. Los despachos al exterior sumarán casi el 90% de su producción. Desde Rafaela, las piezas viajan a 33 países. Renault, Fiat, Volkswagen y Ford, algunos de sus clientes habituales, a los que, en los últimos 12 meses, se sumaron firmas como Ferrari y Kawasaki.
Sin embargo, tanta orientación al mercado externo no resulta tan grata para Basso. "Exportar el 88% de la producción no es nuestro objetivo como empresa –asegura–. Luchamos por recuperar el mercado doméstico y la fabricación local de motores".
De 1992 a 1995, entre el 97% y el 85% de los vehículos fabricados en el país tenían motores nacionales. Entre 1996 y 1999, esa proporción cayó al 32%, según la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes. En 2005, ronda el 10 por ciento.
Miembro del Grupo Industriales, liderado por Techint, si bien asegura no ser un kirchnerista de la primera hora, Basso simpatiza con algunas posturas del actual gobierno: "Me gusta todo lo que sea creer en el trabajo argentino. Me crié en el centro de una cuenca lechera, me desagrada comer queso extranjero".
El empresario asegura que el default soberano nunca le generó problemas operativos: "En un primer tiempo, causó dudas entre nuestros proveedores (importamos materia prima de Brasil y de Austria). Pero, superado esto, nuestro trabajo fue casi normal. Sin lugar a dudas, la salida del default nos da una credibilidad mayor frente a nuestros clientes, a quienes debíamos demostrar que los proyectos –desarrollados a largo plazo– se cumplirían. Era difícil encarar un programa sin saber cómo estaríamos en 2007". |