Por Geraldo Samor - SÃO PAULO — En las dos últimas décadas, Brasil ha tenido seis monedas distintas, rachas de hiperinflación, una gran devaluación y varios rescates patrocinados por el Fondo Monetario Internacional. Ahora, el presidente del banco central de Brasil, Henrique Meirelles, ex directivo de FleetBoston Financial Corp., se ve en una situación inusitada: ¿Qué hacer con una moneda que podría ser ahora demasiado fuerte para el bien del país? El real ha subido un 33% contra el dólar en los dos últimos años, ante un auge en las exportaciones brasileñas y una serie de problemas que afectan la moneda estadounidense. Un dólar vale 2,75 reales. La sostenida debilidad del dólar está colocando a las autoridades económicas así como a los empresarios frente un dilema. Pero Brasil no es el único país que enfrenta el descenso de la moneda estadounidense. Mientras China resiste los llamados de Washington a reevaluar su moneda, las monedas de América Latina comparten con Europa la carga de la caída del dólar, dice Paulo Leme, director gerente de investigación de mercados emergentes en Goldman Sachs. Colombia, México y Argentina están pasando apuros con el alza de sus monedas locales. Ante el nivel récord que registra el déficit comercial de Estados Unidos, una de las razones de la debilidad del dólar, no hay indicios de que la moneda vaya a repuntar pronto. En parte, la divisa estadounidense se debilita porque con las bajas tasas de interés en EE.UU., los inversionistas están buscando mejores rendimientos en otros lugares, sobre todo en mercados emergentes como Brasil. El real más firme ayuda a las compañías brasileñas a pagar sus deudas en dólares y hace que los viajes a EE.UU. sean más económicos, pero también ha aumentado la tensión sobre Meirelles. Se ha visto presionado por el presidente brasileño, a quien preocupan las altas tasas de interés; por los exportadores agrícolas, que temen que perderán ventas ante sus rivales de naciones de monedas más débiles; y por poderosos grupos empresariales. Meirelles, un hombre con lentes y sonrisa amplia, de voz profunda, se encuentra en el vórtice de un debate fundamental sobre el futuro de Brasil. Si este país rico en recursos quiere continuar vinculado a las exportaciones de bienes básicos, le interesa tener un real débil. Pero si Brasil quiere transformar su economía desarrollando sus industrias de finanzas y servicios e impulsando el consumo nacional, le ayudaría tener un real más fuerte. Desde diciembre, el banco central ha vendido reales a cambio de unos US$11.000 millones, calculan los economistas de Banco Bradesco SA, lo que tuvo el efecto de detener la caída del dólar. Meirelles dice que él sólo está intentando impulsar las reservas de Brasil, que ahora son de unos US$60.000 millones, pero algunos se preguntan si la medida es también una aprobación de un real débil. Cualquiera que sea el motivo, los críticos no están satisfechos. "Nos estamos arriesgando a causa de esta distorsión", dice Rubens Dias de Morais, presidente de Jumil SA, fabricante de maquinaria agrícola, con relación a la tasa de cambio. "A este nivel, nuestros clientes", grandes agricultores, "pierden competitividad y dejan de comprar". Meirelles de 59 años, dice que el banco central debería adoptar una estrategia de no intervención sobre los asuntos de divisas y dejar que los mercados determinen el valor del real. "No tenemos metas para la tasa de cambio", dijo Meirelles en una entrevista. El funcionario está concentrado en intentar controlar la inflación, que a veces ha sido tan nociva en Brasil que la gente corría al supermercado el día que cobraba para aprovisionarse durante un mes, con el temor de que los precios de los alimentos subieran. Pero dada la historia de hiperinflación de Brasil, mantener esa meta requiere unas tasas de interés estratosféricas. Después de seis alzas de tasas de interés en los últimos seis meses, la tasa de referencia de Brasil es ahora del 18,75%, una de las más altas del mundo. Aunque Meirelles dice que su política de lucha contra la inflación no está encaminada hacia debilitar el dólar, tiene ese efecto. ¿Por qué? Con las tasas de interés en EE.UU. en el 2,5%, los inversionistas internacionales están vendiendo dólares para comprar bonos denominados en reales brasileños y así obtener mayores rendimientos. |