Por Dionisio Bosch - Acciones, bonos, commodities, bitcoins, todas ellas estuvieron muy lejos de rendir lo que fue la mejor operación financiera desde la asunción del Gobierno de Mauricio Macri. Detrás del escándalo que significó la operatoria a futuros organizada entre el Banco Central y el Rofex y las operaciones de sub y sobre facturación en el comercio exterior -subsanadas-, la operatoria más costosa para las arcas del país durante el Gobierno anterior fue lo que en la jerga del mercado se conoció como "el puré". Esto no era otra cosa que aprovechar los vericuetos de compra de dólar a precio oficial, para venderlos posteriormente en el "negro". Posiblemente nunca se sabrá cuánto de los más de u$s9.500 millones que se adquirieron y fueron retirados de los bancos durante los 523 días que estuvo vigente el dólar "ahorro" fueron canalizados al sistema informal, pero la ganancia promedio del 26,51% por la operación y la ausencia de acciones legales y regulatorias por parte de la AFIP y el Banco Central (nadie fue perseguido), sugieren que debe de haber sido significativa.
Con la liberación del dólar y el fin del "cepo" el 17 de diciembre de 2015, se suponía que el dólar oficial y el libre tenderían a la paridad hasta hacer desaparecer la brecha entre ambos y por lo tanto el mercado informal de divisas y "el puré". Pero esto no ocurrió.
Es cierto que algunos cueveros -especialmente los que operaban en la periferia del sistema- han tenido que cerrar o reducir personal, pero la actividad continua vivita y coleando. La mejor prueba son los arbolitos que aún pululan el microcentro o los 25 allanamientos en Buenos Aire y Mar del Plata que en septiembre pasado encabezó la Procelac. Esto tiene que ver con que si bien la liberalización del mercado cambiario redujo la impredecibilidad del dólar libre (la varianza bajó de 0,0098 a 0,0037; /- 266 ruedas fin cepo) las nuevas reglas -con flotación "sucia"- incrementaron la del oficial (de 0 a 0,055). Se obtiene así que de las 266 ruedas desde la eliminación del cepo, en 211 de ellas el dólar oficial cotizó por encima del paralelo y en 55 el paralelo lo hizo por encima del oficial manteniendo vivo el "puré".
Si bien el margen de ganancia se ha reducido significativamente promediando un 2,08% por operación, esto significa que quien el 17 de diciembre del 2015 hubiese comprado u$s100 en el mercado oficial vendiéndolo en el paralelo el mismo día, repitiendo la operación cada vez que se presentase la oportunidad tendría al día de hoy poco más de u$s308 libres de riesgo, superando cualquier otra alternativa de inversión local. Claro que nada es totalmente gratis, y esto hubiera obligado a comprar un total de u$s11.235 que podrían llamar la atención de las autoridades impositivas, pero cada quien sabe dónde le aprieta el zapato fiscal.
Más allá de las oportunidades de ganancia que sigue generando "el puré" (los flujos del blanqueo no alcanzan para explicar la reaparición de la operatoria el 15 de diciembre), lo que está claro es que los spreads entre el mercado oficial y el paralelo continúan siendo demasiado elevados (entre la asunción de Nestor Kirchner y la imposición del cepo, el spread Venta Oficial/Compra Libre rondó un 0,45%) a pesar de todas las medidas para liberalizar las operaciones de cambio- y debiera ser prioridad del Banco Central y el Tesoro, achicarlos.