EL BOICOT OFICIAL A SHELL SE COLÓ EN UNA CONFERENCIA DE RODRIGO RATO EN SHANGHAI El titular del Fondo aludió de nuevo a la seguridad jurídica del país, como punto de negociación con la Argentina. Lo hizo en el contexto de la pelea entre Shell y Kirchner. De repente, el Fondo Monetario apareció en medio de la pelea entre el Gobierno y las petroleras, pidiendo a la Argentina "reglas claras y respetuosas" para la inversión extranjera y local. Pese a que no quiso polemizar refiriéndose expresamente al boicot que el presidente Kirchner lanzó contra la angloholandesa Shell (que, al igual que la norteamericana Esso, aumentó los precios de sus naftas y gasoil), el titular del organismo multilateral, Rodrigo Rato, puso el acento en el "clima de inversión" del país, tema que seguramente aparecerá en la negociación sobre un nuevo acuerdo.
Ayer, desde Shanghai, el titular de FMI fue consultado por periodistas de la agencia EFE sobre la Argentina y el conflicto con Shell. Fue al término de su exposición sobre la política monetaria en China y Rato, que evitó tocar la situación de alguna empresa en particular, aprovechó para meter un bocadillo sobre la seguridad jurídica en general. "Al FMI le parece imprescindible que haya unas reglas de inversión, tanto nacional como extranjera, claras y respetuosas con el funcionamiento de la iniciativa privada", expresó. Luego, el director del Fondo precisó que el tema "será parte de las políticas que discutiremos con la Argentina, tendientes a un posible programa con el FMI".
La seguridad de las inversiones no es un tema nuevo en la agenda del FMI con la Argentina. Quizá por eso, desde el gobierno optaron por no salir a contestar de inmediato, como sí ocurrió otras veces. Pero las palabras de Rato tienen peso en momentos en que el país enfrenta a las petroleras que osaron elevar los precios, en una actitud que captó la atención de EE.UU. y otros países del G-7.
Al mismo tiempo, los dichos agitan la discusión en búsqueda de un nuevo acuerdo, uno de cuyos puntos neurálgicos será la renegociación de los contratos de servicios públicos. De hecho, ayer los voceros de Rato en Washington reconocieron cierta inquietud por las eventuales repercusiones de las palabras de su jefe.
En tanto, ya está en Washington la primera misión técnica, de carácter fiscal, en el marco del artículo IV, una evaluación anual que efectúa el Fondo a todos sus países miembro, y que en el caso de la Argentina había sido pospuesta hasta que culminara el canje de la deuda.
El subsecretario de presupuesto, Raúl Rigo, acompañado de su asesor principal, Roberto Martirene, presentó ayer los números del presupuesto 2005 y efectuó también una evaluación del desempeño del período 2004, pasos indispensables para determinar las inminentes negociaciones sobre el superávit primario, entre otros puntos.
Mañana, jueves, será el turno del Banco Central. El gerente general del organismo de control monetario, Carlos Pérez, encabezará la delegación para discutir sobre el desempeño de la política monetaria.
Pérez, mano derecha del titular del Central, Martín Redrado, viajará acompañado del síndico de la entidad, Marcelo Griffi, entre otros. El Fondo indagará sobre el plan monetario vigente y la marcha de la licitación de los bancos públicos, centrando su atención en la política oficial sobre el dólar y la inflación.
Sobre esta última y las herramientas para combatirla, el BCRA insistirá en que no es una cuestión de sobreoferta monetaria, sino de la proximidad a un cuello de botella en la capacidad instalada, algo que se solucionará con la inversión.
El Gobierno no muestra por ahora ninguna prisa por negociar. Se observa una poca predisposición a acelerar los puntos a tratar, mientras no puedan dar vuelta la página por el canje de la deuda. "El tiempo es sabio", sostiene un seguidor del ministro, que espera que el conflicto con Italia se resuelva por la vía diplomática, para aflojar las tensiones en el FMI.
El FMI, por su parte, poco tiene que decir mientras la Argentina siga reduciendo exposición, aunque ayer manifestó, por boca de su jefe, que no está dispuesto a tolerar acciones contra la inversión privada. |