LA ARGENTINA SIGUE REZAGADA EN LA REGIÓN, AUNQUE EN 2004 CRECIÓ 76% RESPECTO DE 2003 A pesar de ser baja en relación con los niveles de fines de los ’90, la llegada de capital foráneo sumó u$s 1.800 millones. Minería e hidrocarburos, entre los más beneficiados. La llegada de inversión extranjera a América latina y el Caribe creció 44% durante 2004 y aunque en la Argentina aumentó un 76% respecto del año anterior, el país todavía se encuentra muy por debajo de los niveles que lograba a fines de la década pasada. El informe anual de Cepal publicado ayer muestra una vez más a Brasil, México y Chile como los principales destinatarios de fondos del exterior. A lo largo de 2004, la región logró atraer u$s 56.377 millones, un 44% más que el año previo, y revirtió así la drástica reducción en la llegada de capitales que padecía desde 1999. A pesar del cambio de tendencia, Cepal reveló en su informe que la región está perdiendo atractivo a manos de las naciones en desarrollo de otras latitudes, como China y los países del este europeo. En comparación con el resto del mundo, la llegada de capital extranjero directo a América latina y el Caribe viene decayendo y "refleja una evidente limitación de su capacidad para competir por nuevas inversiones de mejor calidad". En el año que pasó, la Argentina recibió u$s 1.800 millones, una recuperación del 76% en comparación con 2003, aunque todavía se trata de un nivel inferior al de 15 años atrás. Los mayores países inversores fueron Italia y los Países Bajos y dirigieron su dinero principalmente a los sectores de hidrocarburos, metales y bancario. En cambio, otras naciones que en la última década tuvieron importantes intereses en el sector de servicios públicos de la Argentina, como España y Francia, continuaron con un proceso de desinversión iniciado después de la crisis, la devaluación y el congelamiento de tarifas. En la clásica competencia por ser el principal destino del capital foráneo, Brasil logró superar a México al atraer u$s 18.165 millones, en coincidencia con la recuperación de su economía. En el polo opuesto se ubicaron Venezuela y Panamá, que vieron caer el ingreso de fondos casi a la mitad respecto del año anterior. Tanto en el caso de Venezuela como en Bolivia, Cepal adjudica la caída de inversiones a la inestabilidad política, que padecen ambos países. Chile, en cambio, continúa siendo un privilegiado receptor de inversión del exterior: en 2004 sumó u$s 7.600 millones, el valor más alto desde 1999. El mayor flujo de fondos tuvo su origen en Estados Unidos y Canadá, países con los que Chile tiene firmado un acuerdo de libre comercio. Según Cepal, la región es objeto del desencanto empresarial de las trasnacionales y esto se manifiesta en el aumento de controversias entre los privados y los gobiernos. En el mundo en general, los conflictos entre países y empresas inversoras aumentaron en 2004 pero la Argentina y México se destacan entre los que tienen más problemas. Por ejemplo, en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) del Banco Mundial, la Argentina enfrenta todavía 34 demandas que el gobierno del presidente Néstor Kirchner negocia para dejar sin efecto. El trabajo de Cepal también reveló que Estados Unidos siguió siendo el año pasado el principal inversionista en la región, con el 32% del total. En cambio, los países europeos disminuyeron notablemente su presencia y, según el organismo, mostraron otra vez que son mucho más fluctuantes en sus decisiones de inversión. Y a pesar de que crecieron los flujos de capitales entre países del hemisferio sur y que China prometió iniciar fuertes inversiones en la Argentina y Brasil, todavía es muy baja la presencia de empresas asiáticas en América Latina y el Caribe. |