La colocación de deuda de la Argentina y la operación REPO que realizó el ministerio de Finanzas con seis bancos provocarán, en menos de una semana, un fuerte salto en las reservas del Banco Central que podría ubicarse entre los u$s6.000 y los u$s10.000 millones. Si esto llega a concretarse, tal como se espera, el organismo monetario podrá ostentar en pocos días nuevo un récord en el stock y un fuerte crecimiento en el activo.
La evolución de las reservas dependerá del destino que decida darle a estos dólares frescos el Poder Ejecutivo. Si las divisas obtenidas por la colocación de deuda internacional y mediante el REPO son depositadas por el Tesoro en el Banco Nación (o también, en el peor de los casos, si son vendidas al Central para afrontar gastos en pesos), la institución de Federico Sturzenegger percibirá, de un momento a otro, un incremento que podría ayudarlo a acercarse a su mejor registro, que data de principios de 2011 (unos u$s 52.400 M).
Con todo, vale aclarar que el ingreso de divisas al país por este canal financiero representará un problema para el Central si el Tesoro resuelve desprenderse de ellas para afrontar gasto público. En ese caso, el organismo se verá forzado a emitir pesos para adquirir esos dólares y deberá realizar un mayor esfuerzo monetario para estirilizar dinero, tanto mediante colocación de Lebac como de pases. Además, la mayor oferta de esas divisas en el mercado podría agravar el atraso cambiario que sufre la Argentina y que afecta a algunos sectores de la economía poco competitivos.
Durante el año pasado, el Banco Central debió emitir $150.000 millones sólo con el fin de comprar dólares al Tesoro, en un contexto en que el déficit fiscal debió cubrirse con endeudamiento del exterior. Esta adquisición de divisas fue uno de los principales factores que explicó el fuerte crecimiento que se vio en el stock de Lebac. El tamaño de las letras de deuda se duplicó el año pasado y se convirtió en una de las principales dudas que tuvo el mercado sobre la consistencia del plan monetario.