El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos anunció ayer la decisión de suspender por 60 días el permiso aduanero para que la Argentina pueda exportar limones a su mercado. En el primer día hábil de la administración de Donald Trump, el mandatario tomó una resolución por lo menos perjudicial para la Argentina y que fue recibida con sorpresa por los funcionarios nacionales.
El ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, había descontado, tan sólo un día antes, que los limones argentinos iban a volver al mercado estadounidense durante este 2017 luego de 15 años de ausencia y con la aprobación que le había concedido Barak Obama durante los últimos días de diciembre. Ahora rige una suspensión por 60 días pero desde el Gobierno detallan que la Argentina ya cumplió con todas las normas sanitarias y de control por lo que sólo hay que esperar que se revea la medida.
"Como Gobierno vamos a trabajar desde Cancillería, el Servicio Sanitario y el embajador en Washington. Vamos a seguir los canales diplomáticos normales y tenemos la confianza de que vamos a llegar a buen puerto", sostuvo Buryaile.
Una señal positiva, en este caso particular, es que mientras el Gobierno de Trump canceló terminalmente otras resoluciones de la era Obama, para los limones argentinos estipuló una suspensión y prometió revaluar el acuerdo.
Pero hay otra cuestión que preocupa y mucho a los funcionarios locales. Finalmente Barack Obama no firmó el ingreso de la Argentina al Sistema General de Preferencias (SGP) por lo que Estados Unidos no tiene ningún tipo de acuerdo comercial marco con la Argentina. De ahora en más todo queda a voluntad de Trump y lo resuelto por su antecesor no cuenta con un respaldo institucional para hacerlo cumplir.
En este contexto el sector productivo también está en alerta. Luego de la aprobación del organismo de control sanitario de Estados Unidos, en diciembre pasado, los productores locales tenían previsto comenzar a exportar limones en mayo, un pequeño volumen, en primera instancia, pero con el correr de los meses confiaban en alcanzar las 20.000 toneladas por alrededor de u$s40 millones. Ahora la historia dio un giro inesperado y por el momento todo es incertidumbre.
"En primer lugar hay que tener en cuenta que el Gobierno de Estados Unidos no presentó ninguna justificación de tipo sanitaria o comercial para frenar la importación de limones. Queremos creer que simplemente está reviendo las últimas medidas tomadas por el ahora expresidente Obama. Si se toma alguna medida arbitraria es más perjudicial para Estados Unidos que para la Argentina y sienta un precedente complicado", explicó Roberto Sánchez Loria, presidente de la Asociación Tucumana del Citrus (Atcitrus).
La Argentina exporta anualmente alrededor de 300.000 toneladas de limones frescos por un monto de entre 300 y 400 millones de dólares, los principales compradores son la Unión Europea y Medio Oriente. La campaña 2016 cerró con balance positivo y para 2017 las perspectivas continúan siendo alentadoras: "Desde hace 15 años que Estados Unidos no compra limones frescos de la Argentina y el sector ha sabido ganar otros mercados, por supuesto que recuperar este destino es muy importante pero por el momento no hubo una repercusión real en la economía del negocio citrícola. No es cierto que el productor tenía planificado producir más luego de las noticias de Estados Unidos o que había una inversión inminente. El negocio agropecuario tiene tiempos que no se pueden acelerar y entendíamos que los mayores beneficios comenzarían a partir de 2018, de esta manera entramos otra vez en un compás de espera", detalló Sánchez Loria.
Un dato a tener en cuenta es que de las 1,3 millones de toneladas de limones que produce la Argentina, alrededor de 1 millón son industrializadas para convertirlas en jugo concentrado, aceite esencial o cáscara disecada, para estos productos el mercado de los Estados Unidos continúa abierto, pero claro, la fruta fresca es más tentadora porque los precios internacionales son sustancialmente mejores.