Por Ignacio Olivera Doll - Pasa ya el tiempo de las grandes oportunidades y los inversores se ven forzados ahora a bucear algunas de las "perlitas" que quedaron en el fondo del mercado. El Merval sugiere en estos días estar cercano a un techo, después de haber acumulado una ganancia del 15% en lo que va de enero; los plazos fijos en los bancos siguen poco generosos tanto para las empresas como para los ahorristas, con un rendimiento que es de apenas un 18% anual (inferior a la inflación esperada) y el dólar es, desde hace tiempo, una palabra prohibida en una economía que lleva arraigado el tipo de cambio bajo.
Los hombres de research, que suelen marcar el camino para los agentes de Bolsa, advierten ahora sobre el poco potencial (o el "upside") que refleja la mayoría de las acciones argentinas, y aconsejan tomar posición más defensivas sobre los bonos en pesos. Lo fundamentan con pronósticos de una probable e inminente corrección en el mercado que puede hacer perder todo lo conquistado hasta ahora.
El equipo de Balanz Capital ya mira de lejos y con cautela la evolución del Merval porteño para los próximos días. Los economistas Andrés Vilella Weisz, Joaquín Olivera y Juan Ignacio Cale empezaron a hurgar entre los rendimientos de los títulos en pesos de la Ciudad de Buenos Aires (CABA 2020) y de la Provincia de Buenos Aires (PBD19), que están atados a la tasa Badlar y pagan un spread generoso de entre 400 y 480 puntos básicos; y en el de Mendoza, que vence en agosto del año próximo (Pmg18).
Los analistas aconsejan mirar dos cosas. En primer lugar, que el diferencial (el "spread") que paga el título sobre la tasa Badlar sea amplio (mayor a los 400 puntos básicos). Y en segundo lugar, prestar atención a que en el verano, por cuestiones estacionales, hay un fuerte ingreso de dinero hacia los plazos fijos de los bancos y, por lo tanto, un movimiento hacia abajo en la tasa de interés. Recién en febrero, la Badlar podría encontrar un piso a partir del cual debería estabilizarse o registrar una tendencia ascendente, por la mayor actividad y el repunte de la demanda de crédito.
En Megainver, en cambio, ven mejores perspectivas para los bonos en pesos que están atados a la inflación. Consideran que el fuerte proceso de baja que se vio hasta hoy en los precios parece haber tocado un piso. "Para enero, las consultoras estiman que la inflación repuntará al 1,8% (desde el 1,2% de diciembre) y febrero y marzo son típicamente meses en los que la suba de precios es más alta", advierte el gerente de inversiones, José Echagüe. En una apuesta de largo plazo, la recomendación es un bono soberano a tasa fija: "Con un horizonte de un año, en cambio, es razonable esperar desinflación. Y ahí es atractivo el retorno (15%) que pagan los bonos del Tesoro (Bontes)", completó Echagüe.