Por Pablo Fernández Blanco - El objetivo oficial de reducir la inflación chocará el mes próximo con la otra gran meta del Gobierno de Mauricio Macri: achicar los subsidios del Estado a la energía y de esa manera reducir el impacto fiscal de las asistencias al sector privado. Eso se debe a que desde el próximo miércoles aumentará la electricidad en todo el país, y le pondrá más presión al índice de precios al consumidor de febrero que, según los economistas, será mayor al del primer mes del año, entre otras cosas, por los incrementos en ese servicio público.
El Gobierno informó en diciembre del año pasado cuáles eran sus expectativas de aumentos para este año. En una audiencia pública, que se hizo el 14 de diciembre, el secretario de Energía Eléctrica, Alejandro Sruoga, sostuvo que según la alternativa que manejaba el Ministerio de Energía, a cargo de Juan José Aranguren, la factura de un hogar promedio en el Gran Buenos Aires, en torno de los 300 kWh/mes, costaría desde el mes próximo un 36% más, por lo que llegaría hasta los $ 490 (el año pasado, para quien tenía subsidio, los aumentos rondaron entre el 300% y el 500%). Según el funcionario, el 40% de los usuarios del área metropolitana, que consumen entre 150 y 300 kwh, tendrían subas de $ 110, mientras que los hogares de menor demanda recibirían una boleta $ 30 más cara.