El miércoles, Kirchner se despachó a gusto: “Quiero decirle al doctor Rato, se lo voy a decir con mesura y con buenos modales para que no se enojen algunos periodistas –bien educadito voy a ser-, que la Argentina es un país independiente, es un país soberano que sabe cómo tiene que administrar sus cosas, que ya tuvimos una triste experiencia con el FMI y que esos consejos directos e indirectos sobre las inversiones en la Argentina no son necesarios”.
Rato, un día antes, había explicado en China que al FMI “le parece imprescindible que en Argentina haya reglas de inversión claras y respetuosas de la iniciativa privada”. El director del Fondo dijo lo que dijo a raíz de la decisión del gobierno argentino de impulsar un “boicot nacional” contra los productos de la empresa Shell. La semana pasada, Kirchner se ensañó con la petrolera por aplicar un leve aumento en los precios de las naftas.
Además, el gobierno argentino encargó a un grupo de piqueteros (supuestos desempleados que reciben subsidios estatales) afines para bloquear las estaciones de Shell e impedir la venta de sus productos. La maniobra, a la manera de Hugo Chávez en Venezuela, dio resultados: fuentes de la empresa Shell aseguran que las ventas cayeron hasta un 70%.
El feroz e inédito ataque a Shell provocó algunas grietas en el gobierno argentino. El cada vez más influyente ministro de economía, Roberto Lavagna, hizo trascender su malestar por la decisión presidencial. Para Lavagna, el nuevo enfrentamiento que propone Kirchner vuelve a complicar a la economía argentina, después del “éxito” que tuvo en la negociación con los acreedores privados del país, con quienes logró un 76% de aceptación en la propuesta de reestructuración de una deuda de aproximadamente 82.000 millones de dólares.
Lavagna le da gran importancia al FMI en la Argentina post default. Esto quedó en evidencia cuando, recientemente, una vez se hizo público el resultado del canje viajó a Estados Unidos para cenar con Rato, el pasado domingo 6 de marzo.
Lavagna y Rato parecen coincidir en el diagnóstico: Argentina necesita recuperar la confianza de los inversores para que no se detenga el crecimiento de su economía. Kirchner quizás piense lo mismo, pero hace todo lo posible para que eso no ocurra.
“A ver, doctor Rato, si tiene un gesto de solidaridad con este pueblo que está saliendo por sí solo de una de las peores situaciones que le han tocado vivir, a ver si de una vez por todas tiene un gesto que lo reconcilie con este país que tanto ha sufrido”, dijo Kirchner. Como se ve, el presidente argentino encontró un nuevo enemigo para engordar su fama de rebelde.