La expansión trepó, sólo en enero, del 26% al 35% anual y
agrega presión a los precios. En las últimas semanas revivieron los
bonos atados a inflación
El Tesoro es el principal obstáculo que
tiene el Banco Central, en el comienzo de 2017, para continuar con el
fuerte ajuste monetario que llevaba adelante para combatir la inflación.
El lunes pasado el organismo debió emitir $23.000 millones sólo para
comprar al Gobierno una parte de los dólares (u$s1.400 M) que obtuvo en
su última colocación de deuda en el exterior. El Ejecutivo debe cambiar
sus divisas para atender sus gastos corrientes, que son en mayor medida
en pesos. Pero, con esto, el Central se ve forzado a volcar dinero sobre
la economía y deshacer muchas veces la absorción que logró con sus
intervenciones en el mercado (a través de sus instrumentos: pases y
Lebac).
La preocupación: enero y febrero suelen ser meses en los
que el Banco Central debe abocarse a la tarea de retirar del sistema el
exceso de pesos que deja diciembre. Pero encuentra esta vez dos grandes
limitaciones: por un lado, las necesidades del Tesoro de desprenderse de
sus dólares y hacerse de pesos; y por el otro, la imperiosa urgencia
del Gobierno de darle aire a la reactivación de la economía. Lo primero
obliga a Federico Sturzenegger a emitir dinero; lo segundo, lo
condiciona para bajar sus tasas de Lebac y le impide contraer liquidez.
En
esta situación, y a pesar de sus objetivos, el organismo se permitió en
los últimos meses ser algo más laxo en el plano monetario. La cantidad
de dinero en circulación (la base monetaria) pasó de crecer un 26% al
35% anual desde principios de noviembre; y el tamaño de los pesos en
poder del público y en cuentas a la vista (el llamado "M2 privado") se
disparó del 19,5% al 31% anual en ese mismo lapso.
"Tenemos
dudas de que la actual política monetaria tenga realmente un sesgo
contractivo o antiinflacionario", objetó ayer, en su último informe, el
economista Federico Muñoz. Y consideró que, para que la inflación caiga
hasta la meta oficial del 17%, sería preciso que el Central determinara
un rendimiento más alto que el actual para las Lebac. Hoy, según sus
estimaciones, la tasa de interés real es de sólo 4 puntos porcentuales.
"La pérdida de atractivo de las Lebac es uno de los factores que explica
una aceleración sensible del ritmo de crecimiento de la base monetaria.
Y esta aceleración podría renovar la presión alcista sobre los
precios", comentó.
Sucede que, desde octubre, las necesidades del
Tesoro para financiar sus gastos fuerzan al Banco Central a convalidar
un crecimiento la cantidad de dinero en la economía. A veces, mediante
la transferencia de los adelantos transitorios y de las utilidades del
BCRA; otras, a través de las compras de sus divisas.
¿Qué pasará con los precios?
El
efecto que provoca la oferta de dinero sobre los precios tiene un
rezago tan difícil de medir para los economistas, que en la Argentina
puede ubicarse, según quién lo calcule, entre los 3 y los 18 meses. En
un relevamiento que difundió el último jueves, el Central advirtió una
caída de sólo un 0,2% en las expectativas de inflación para los próximos
doce meses en el área metropolitana (a 20,8%), y un aumento del 0,4% en
todo el país (a 20%). La cifra está todavía 4 puntos por encima de la
meta del Central. Y a esto se le suma que ya hay consultoras que
empezaron a corregir hacia arriba sus pronósticos para febrero y marzo.
El
mercado parece intuir que el descenso de la inflación empezó ya a
desacelerarse. Algo de esto pudo verse en las últimas semanas en los
bonos que ajustan por CER: el Discount, el Par y el TO21 reflejaron
repuntes de entre un 2 y el %. "Por ahora los bonos atados a la
inflación van a seguir para arriba porque el número del índice de
precios viene más alto de lo esperado. Hay que tener en cuenta que la
expectativa hasta el mes pasado era hacia la baja y los títulos venían
planchados. Las últimas mediciones los hicieron revivir", consideró el
ejecutivo de sales & trading de Bull Market Brokers, Leonardo
Svirsky.
El mercado está ahora tan atento al piso de los precios
como al del dólar. El fuerte ingreso de divisas por blanqueo y
colocaciones de deuda hizo que el billete minorista se desplomara a
$15,95 en la última semana. Y en las mesas empezaron, entonces, a
mirarlo con más atención los bonos en dólares. "Con este nivel actual de
tipo de cambio, la evolución del dólar puede dejar mejor rendimiento
que la de las Lebac en pesos. Para esto alcanza con que llegue a los $18
a fin de año", comentó el analista de Intervalores, Federico Desprats.
"A estos niveles de dólar veo difícil que los bonos en pesos le ganen a
los que son en moneda extranjera, que tienen rendimientos del 6%",
completó.
Sobre las tasas de interés, sin embargo, el
diagnóstico parece diferente. Los ahorristas observan que la intención
del Central es, más allá de los actuales niveles de inflación, continuar
con la senda bajista en los rendimientos de sus instrumentos. Algo de
esto se vio en enero, por ejemplo, en el alargamiento de los depósitos
bancarios: pasado ya el pánico inicial por el efecto Trump, desde
noviembre hasta hoy aumentaron los ahorros mayores a los 60 días y los
plazos fijos menores ese plazo perdieron participación en el sistema
financiero. Su proporción cayó del 66% al 62% del total en solo tres
meses y dejó un indicio de que los clientes prefieren aprovechar las
tasas actuales por más tiempo.
ABC Mercado de Cambios S.C. le acerca las noticias y novedades de mayor trascendencia relacionadas
con el comercio y operaciones cambiarias a través de una fuente
segura y confiable.