Por Martín Kanenguiser - El Gobierno mantiene una deuda en default de unos 1400 millones de dólares -aunque cree que la mayoría de esos acreedores ya no se presentará a reclamar su pago- mientras trabaja en una solución para los títulos con ley argentina. En un año, bajó la cantidad de juicios de 1900 a 400. De ese total, los jugadores más activos son los fondos Trinity, Baybrook y Whithe Hawthorn, que no aceptaron hasta ahora la oferta que el Gobierno puso sobre la mesa desde febrero del año pasado. En total, tienen acreencias por 130 millones de dólares. A fines del año pasado, se hizo una "limpieza" de la deuda en default en Alemania y se pagaron unos 600 millones de dólares a bonistas individuales. Por lo tanto, el resto de los acreedores extranjeros son fondos con tenencias menores o bonistas individuales, según explicó una fuente oficial. Tranquilidad En cuanto a los acreedores con ley argentina, se trata de unos 90 millones de dólares y se les ofrecerán las mismas condiciones que a los de ley extranjera, con una quita similar a la de 2016. Las autoridades financieras observan con más tranquilidad que hace un par de meses la perspectiva de los precios de los bonos argentinos. El año pasado se habían combinado el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos con la falta de previsibilidad respecto del programa financiero; la decisión de haber explicitado el programa financiero ayuda a consolidar los precios, afirman. En cuanto al contexto, está mejor pero sensible y por eso los emisores adelantan sus colocaciones. Complejidad legal Respecto del cupón ligado al PBI, el equipo de Finanzas sigue con la intención de recomprarlo, pero la complejidad legal pendiente llevó a la conclusión de que solamente se tomará una decisión cuando se dispare el pago de este instrumento, una vez que el crecimiento económico anual del país supere el 3,2 por ciento. Ante el temor de los analistas de que aparezcan juicios de acreedores externos que interpreten que el Gobierno no utiliza la base correcta para el cálculo del precio del cupón, se estima que serían casos puntuales y de ningún modo, disruptivos como ocurrió en el caso del pari passu, que impidió seguir pagando al resto de los bonistas entre 2014 y 2016. En el mercado internacional, este año el Gobierno prevé colocar otros 3000 millones de dólares, en francos suizos o euros, pero todavía no está decidido el plazo ni la fecha. En el mercado doméstico se colocará el equivalente a 14.000 millones de dólares, con Letes por 8000 millones y el resto en bonos; mañana habrá una licitación de bonos a cinco, siete y diez años. La intención es publicar el cronograma de licitaciones de todo el año. En cuanto al financiamiento intrasector público, se explicó que básicamente es refinanciamiento, no nuevo financiamiento.
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