Por Francisco Jueguen - Sólo un día de revuelo entre industriales que se oponen a la eliminación de aranceles a las importaciones de computadoras, notebooks y tablets bastó para hacer reaccionar a la otra parte interesada, hasta ahora en silencio. Los importadores difundirán hoy -por primera vez desde el cambio de gobierno- duros cuestionamientos al "retorno a viejas prácticas" en el comercio exterior, en referencia al modelo impulsado por el kirchnerismo. Pese a que revalorizaron el diálogo con el Gobierno, darán cifras de las caídas de las importaciones, que contradicen las que muestra la Secretaría de Comercio, analistas privados cercanos a la anterior gestión y los mismo industriales; hablarán de un quiebre en el diálogo con el Ministerio de Producción, del surgimiento de "operadores" para tramitar cupos de importación, retrasos oficiales en los trámites para expedirse sobre licencias y otros problemas. Pero lo peor no son los inconvenientes explicitados por los importadores, sino sus consecuencias. El comunicado que publicará la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), que se titulará "Volver al pasado (no muy lejano)" y llevará la firma de su presidente, Rubén Oscar García, hablará de "problemas de abastecimiento" en la industria, materiales que "se pudren" esperando la aprobación para ingresar al país y "falta de repuestos para bienes de capital". La CIRA caracterizó el funcionamiento general del Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones(SIMI), que reemplazó a las DJAI, como "perverso". "En marzo de 2016 nuestra Institución destacó la revalorización del diálogo", comienza el comunicado al que accedió LA NACION. "Este diálogo funcionó, se consolidó enormemente y permitió llevar por primera vez en años la voz de nuestro sector, castigado sin razón ni justificación, en pos de una frágil política industrialista que permitió el crecimiento de ciertos sectores económicos al calor del proteccionismo en detrimento de la competitividad, el normal abastecimiento de las industrias y los precios fuera de mercado que la sociedad debió -y aún debe- afrontar para adquirir un simple bien de consumo", sigue. Luego señala que la importación cayó 6,9% en 2016 con relación a 2015, lo que la llevó a alcanzar un total de US$ 55.610 millones, muy lejos de los US$ 73.961 alcanzados en 2011, "en plena época proteccionista", rememora la CIRA. A pesar de la buena sintonía inicial con la secretaría que conduce Miguel Braun, los importadores creen que las cosas cambiaron por el lobby de los industriales. "Sin explicación alguna las Instituciones (por la cámara) no son más bienvenidas por la Dirección de Importaciones de la Secretaría de Comercio y las empresas comienzan a estar sometidas a viejas prácticas de recibir llamados de «operadores», con nombre y sin apellidos o legajos, afortunadamente sin número de operador, para negociar un «acuerdo» de importación para el año en curso y solicitar una planilla de Excel con el detalle de importación por posición arancelaria que debe ser enviado a ciertas casillas genéricas de correo electrónico que habitualmente están saturadas por tantos e-mails recibidos, donde no hay capacidad de respuesta en los tiempos que el sector empresarial demanda. De hecho, no sabemos quién responderá ni cuándo", denuncia la CIRA y se pregunta: "¿No estaban prohibidos por la OMC los cupos de importación?" "Los plazos de hasta 60 días para expedirse sobre las licencias de importación no se cumplen. El ida y vuelta de la comunicación con la Secretaría de Comercio es lento, tarda días, semanas, se incurren en costos excesivos y en desesperaciones por no poder prever la nacionalización de una carga", cuestiona la cámara y agrega: "Hay industrias desabastecidas, sectores castigados y proteccionismo aún conviviendo con intentos sin éxito, de asegurar inversiones productivas que generen empleo genuino y devuelvan la Argentina a la cadena de valor del mundo. Hay materias primas e insumos esperando aprobación de licencias de importación en puerto". Se ejemplifica con "fibras textiles", o sea, materia prima para producir, que se "pudre por efecto de la humedad en la eterna espera en el puerto". "Hay industrias que corren riesgos de ver afectada su producción, hay repuestos para bienes de capital esperando recibir su aprobación para que salgan de Ezeiza", alerta la CIRA. "Además, el funcionamiento general del sistema de SIMI es perverso. No se pueden subsanar errores ajenos, generados en origen, cuando un exportador se demora en entregar el producto por razones justificadas. No se puede solicitar una prórroga de una licencia no automática ya otorgada, obligando a pedir una nueva licencia e incurriendo en demoras para su otorgamiento que, una vez más, encarecen exponencialmente el valor final del producto", ilustran sobre el sistema que reemplazó a las DJAI. La CIRA indica que las empresas "enfrentan altísimos costos por exceso de almacenaje de mercaderías en puerto" y que "todos esos excesos van al precio final".
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