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Por Carlos Burgueño
- Para el Gobierno no hay invasión de importaciones provenientes de China.
Incluso aseguran desde el oficialismo que, aunque se mantiene un déficit
importante con ese mercado, este se redujo y podría llegar en el segundo
semestre a un equilibrio que no se habría registrado en más de une década.
Aseguran además desde el Ejecutivo que los principales incrementos en
importaciones de bienes de consumo, que subieron en general un 22% en el primer
mes del año, provienen de Brasil donde hay acuerdos dentro del Mercosur
imposibles de incumplir. Y afirman además que hacia el resto de 2017, con la
reactivación del mercado interno brasileño, habrá una mejora en la balanza
general, a partir de una posible recuperación de la demanda de vehículos. Con
estos datos, el Gobierno se defiende ante las acusaciones de haber permitido en
la primera parte del año una "invasión de importaciones"; que, según
señaló CAME, podrían llevar al país a un "colapso".
Según los datos oficiales de enero que publicó el INDEC correspondientes al
Intercambio Comercial Argentino (ICA), las importaciones en general tuvieron un
incremento en el primer mes de 2017 del 7,1% contra el mismo mes del año
anterior; llegando a los u$a4.340 millones frente a los u$s4.234 millones de
enero de 2016. Este aumento provocó que la balanza comercial final del primer
mes del año llegue a un saldo negativo de u$s 106 millones. El Gobierno se
defiende asegurando que el desequilibrio es temporal y que terminará el
trimestre en un balance positivo restando exportaciones de importaciones. Pero
además se compara el déficit de 2017 con el de 2016 y se afirma que hubo una
baja de u$s71 millones. Y que además hay un alza importante en cuanto a las
exportaciones que será lo que equilibre la balanza.
Según los datos oficiales, el principal problema por el aumento de las
importaciones se da en los compras desde los estados socios del Mercosur,
fundamentalmente desde Brasil que acumula un 93%. Los datos oficiales del
primer mes del año hablan de un incremento del 9,2% en las importaciones y de
un déficit general que llegó a los u$s 239 millones, impulsados por las compras
de bienes de capital y bienes de consumo. Se reconoce oficialmente que el
número de textiles, alimentos y bebidas y neumáticos provenientes del país
vecino fue importante durante enero (llegó a u$s22 millones), pero se asegura
que se trata de compras vinculadas a los acuerdos del Mercosur y, por lo tanto,
difícil de afrontar sin crear un conflicto comercial. Se asegura como
contrapartida que ya hay señales de recuperación en Brasil y que a partir de un
incremento en el mercado interno de ese país habría una mejora de la demanda
local que reducirá los saldos exportables de bienes de consumo. Y que además
habrá un incremento en la venta de vehículos y piezas desde la Argentina que
mejoraría la balanza comercial general.
El Gobierno asegura también que no debe haber preocupación con respecto a las
importaciones desde China, pese a que la balanza comercial de enero arrojó un déficit
de u$s565 millones. El optimismo parte de los datos del primer mes del año que
marcan que hubo una reducción en cuanto a las importaciones del 12,6% contra el
mismo mes de 2016 y que las exportaciones a ese mercado mejoraron un 109%. Si
bien se descarta que será otro año de déficit comercial con China, se afirma
que este puede reducirse significativamente frente al alarmante desequilibrio
de u$s 5.823 millones registrado en 2015, el más amplio de cualquier otro
bloque comercial con el país. Promete el Gobierno que con China se revertirá la
fotografía preocupante de una caída en las exportaciones del 13,5% con bienes
de consumo importados en franco aumento. En enero de 2017, asegura el Gobierno
siguiendo las cifras del INDEC, las compras de bienes de consumo final desde
China se habrían reducido sustancialmente con respecto al mismo mes del año
pasado, y habría llegado a los u$s155 millones contra los casi 200 millones de
2016. Igualmente desde el macrismo se considera que el capítulo comercial con
China es un problema y que el déficit con ese mercado es complicado, pese a que
podría reducirse por un incremento en las ventas al exterior de Argentina a ese
mercado. El mejor escenario que se plantea desde el oficialismo es que el
desequilibrio podría superar los 4.500 millones, una cifra menor a la de 2016
pero muy alta si se quiere lograr un año de recuperación de los números del
comercio exterior. Será tema de conversación en el próximo viaje que Mauricio
Macri hará a China y Japón en mayo próximo. En Beijing el Presidente está
confiado en lograr una apertura del mercado chino a las exportaciones locales,
a partir de una negociación personal que entablará con Xi Jinping.
Desde el oficialismo también se quiere desmantelar la percepción de un déficit
comercial con Chile fruto del auge de los viajes de argentinos hacia ese
mercado para adquirir productos allí e importados vía aduana al país. Según los
datos de enero (el mes de mayor cantidad de viajes por cielo y tierra hacia el
Estado vecino) hubo un superávit general de u$s174 millones con un incremento
del 42,3% en las exportaciones de productos primarios y derivados del agro.
Reconoce el Gobierno que el 92% de las importaciones desde Chile son bienes de
consumo e intermedios, pero con compras relacionadas a los minerales de hierro,
vinos, pescados, conservas y cobre. La visión oficial habla de importaciones de
textiles y electrónica en general, en dosis pequeñas que no producirían daño a
la industria nacional.
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