PARA LOS ECONOMISTAS, LOS GUARISMOS DE MARZO SON CLAVES PARA MEDIR LA TEMPERATURA DE LOS PRECIOS Fomentar la inversión, terminar con los aumentos de salarios por decreto y corregir precios relativos son algunas de las recomendaciones para detener la inflación. Los analistas también proponen contener el gasto y desarticular los mercados muy concentrados. Rechazo a las recetas monetaristas. Cuando falta poco más de una semana para finalizar marzo, los economistas todavía no se ponen de acuerdo sobre cuál será la inflación este mes. Pero la mayoría coincide en que sea cual fuere el resultado, los precios ya subieron un escalón y ahora habrá que librar una batalla en varios frentes para hacerlos retroceder.
Los pronósticos para marzo se ubican en torno a una inflación del 1%, que pondría a los precios claramente por arriba del 8% en términos anuales (y algunas hablan hasta de dos dígitos). De confirmarse este escenario, aseveran los analistas, habrá llegado la hora de hacerle frente al fantasma inflacionario con una batería de medidas.
El Cronista consultó a cinco economistas: Jorge Schvarzer (UBA), Daniel Artana (Fiel), Rubén Lo Vuolo (Ciepp), Ricardo Delgado (Ecolatina) y Guillermo Rozenwurcel (Universidad de San Martín); para que aporten sus recomendaciones. Con matices, la mayoría de los analistas recetó un mix de políticas que actúan en simultáneo sobre la oferta y la demanda de la economía. Coinciden en que la inflación es preocupante, pero también en que era previsible que apareciera en una economía que en los últimos dos años creció a tasas por arriba del 8%, similares a los niveles de China. Esa misma apreciación la suscribió anoche, por televisión, el propio ministro de Economía, Roberto Lavagna.
"Con buenas políticas se puede mantener la inflación de este año en el 10%", dijo por su parte Juan José Llach, ex viceministro de Economía.
Aumentar la capacidad instalada de la industria vía una política económica que fomenta la inversión y avanzar en la desarticulación de los mercados oligopólicos concentrados en pocas empresas son dos condiciones centrales del lado de la oferta, dicen los economistas. Otros creen que la actual inflación es coyuntural, por el reacomodamiento de los precios relativos.
Para actuar sobre la demanda se recomienda terminar con los aumentos de salarios por decreto, y dejar que trabajadores y empresarios renegocien los contratos de manera privada, generando reglas implícitas en la creciente puja distributiva. También se postula controlar el gasto público y la emisión de dinero.
Sin embargo, los economistas advierten sobre el peligro de aplicar recetas monetaristas (de secar el mercado) como panacea.
En este contexto, el presidente Néstor Kirchner, con su estilo frontal, pidió en los últimos días boicotear a las empresas que aumenten los precios. La incógnita es si el efecto "disciplinador" de esta estrategia serán superados por el deterioro en el clima de inversión. Este temor es especialmente válido cuando comienzan a aparecer cuellos de botella en una industria sedienta de fondos frescos.
"Es importante generar cuanto antes un clima amigable a la inversión para aumentar la oferta de la economía", señaló Llach. Hoy la inversión representa el 18% del PIB y para seguir creciendo sin inflación debería superar el 20% durante este año.
La estrategia inmediata de Economía es lograr acuerdos de precios en sectores muy sensibles al consumo popular. Además, el Palacio de Hacienda dice que no dudará en echar mano a las retenciones si los precios de los productos básicos continúan en alza. Es sabido que Lavagna pregona un mix de políticas heterodoxas y apagar los focos inflacionarios a medida que aparecen. "Sector por sector y mercado por mercado", según explicó desde Economía una fuente del entorno de Lavagna. |