Los economistas del banco JP Morgan, en su último informe sobre Argentina ("Overcast skies on the inflation horizon") arriesgan, a pesar del sorpresivo elevado dato de inflación de febrero, que el Banco Central no subirá la tasa de interés. Por lo menos así lo ven durante marzo. Creen que el ente monetario esperará a conocer el dato de inflación de marzo para actuar. Según el informe siguen apostando a que la tendencia de desinflación subyacente continúa vigente. "Esperamos que la inflación de diciembre de 2017 se sitúe en 21%, por encima de la meta de del BCRA". Así y todo consideran que el BCRA no tiene margen de maniobra, frente a las elevadas expectativas de inflación (superiores a la pauta oficial) de que el BCRA comandado por Federico Sturzenegger modifique la meta.
"La autoridad monetaria probablemente mantendrá su tono agresivo en su próxima comunicación de política monetaria, similar a la declaración de la última semana. Las expectativas inflacionarias para 2018 también se movieron para arriba un poco más", señala el informe que se plantea si hay un espacio para aumentar la tasa de política: "En la coyuntura actual, creemos que los aumentos de las tasas de política serían necesarios si el impulso la inflación núcleo se desplaza hacia una tendencia alcista. Sin embargo, creemos que la tendencia subyacente de desinflación se mantiene a pesar de la sorpresiva suba del IPC. Es cierto que es probable que las expectativas de inflación sean revisadas para arriba después del dato de febrero (de hecho, mejoramos nuestro pronóstico). Pero creemos que el BCRA mantendrá la tasa de política estable, por lo menos hasta el informe de inflación de marzo", afirma.
El banco esperaba una aceleración inflacionaria para febrero tras el dato de enero, de un 2% (Indec dio 2,5%), pero no ve un deterioro en la transmisión de los precios regulados, por lo que el BCRA no estará cómodo en subir la tasa en el corto plazo.