Dos de cada tres dólares que ingresan al país de las exportaciones provienen del campo y de la agroindustria; hay que fortalecer el agregado de valor"; desde la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) destacan que el sector observa con gran expectativa lo que viene como consecuencia de las mejoras en la calidad de las materias primas y la optimización de las condiciones de mercado.
Ante este panorama y el objetivo de convertir a la Argentina en el "supermercado" del mundo, la agroindustria busca seguir creciendo con objetivos ambiciosos a mediano y largo plazo, y con la promesa del Estado de convertir en fortalezas aquellas debilidades que aún someten al sector y le quitan competitividad.
Diego Cifarelli, presidente de FAIM, asegura : " No todos los mercados son adaptables para todos los sectores, ni las mismas reglas de juego dotan de competitividad a todos al mismo tiempo; el Estado debe intervenir inteligentemente identificando esos mercados para cada sector y creo que lo está haciendo. Se están gestando de a poco las condiciones para que las actividades relacionadas con el agregado de valor encuentren más clientes y mercados. No hay duda de que el camino es éste, incentivar a la industria nacional que genera mano de obra e ingresos asociados que favorecen a toda la sociedad, faltan decisiones trascendentes desde el Estado para dotar de más competitividad a éste y otros sectores, pero no tenemos dudas de que se van a tomar y los resultados hablaran por sí solos".
Al mismo tiempo, el titular de la FAIM va mucho más allá al afirmar: "El campo es el motor de la economía, pero a su vez, la industria es el turbo que le inyecta la potencia y el valor agregado. En la actualidad se destacan proyectos de inversión en marcha o en estudio, y un empresariado local con espíritu de expansión". Un dato a tener en cuenta es que las últimas estadísticas destacan el crecimiento del 4,6% en el empleo en ciudades ligadas al campo.
Cifarelli también resalta los avances para "alivianar la carga impositiva", uno de los factores que actualmente más preocupa al sector y detalla además que se ven "buenas señales como el mayor control y gestión que se está realizando para combatir la informalidad en el sector".
Respecto de la competitividad, el titular de los molineros adelanta: "Si somos capaces de que la interacción publico-privada detecte los rasgos salientes de cada sector para dotarlo de competitividad, estoy seguro de que se estará gestando una nueva revolución productiva para abastecer de alimentos a todo el mundo. Las condiciones están dadas para salir a ganar nuevos mercados, el posible proteccionismo de algunos países puede generar oportunidades de negocios. Así es que el futuro de la industria nacional está en la proyección al exterior; entendemos que las nuevas reglas de juego indican que el mercado para nuestros productos es el mundo".