A días de finalizar el primer trimestre del año, las reservas del BCRA ya crecieron en la misma magnitud que en todo 2016. El año pasado, el total de las reservas se elevó en u$s13.208 millones, y ahora, a una semana de finalizar marzo, han crecido u$s13.155 millones, según datos oficiales al miércoles pasado.
Si bien el directorio del BCRA se ocupa de destacar que el mercado ya no se preocupa por la evolución de las reservas como años atrás, los analistas siguen de cerca su comportamiento, y sobre todo su impacto monetario.
Al 22 de marzo las reservas ascendieron a u$s51.926 millones tras cerrar 2016 en u$s38.772 millones. Este año hubo un inusual incremento en enero de u$s8.115 millones, muy ligado al blanqueo de capitales. Al efecto la variación se explica por el aumento de los encajes (suba de los argendólares) en más de u$s6.279 millones y otros u$s1.274 millones ingresados por el Tesoro (nueva deuda y otros ingresos). Luego en febrero se elevaron u$s3.721 millones, pero en este caso fueron las colocaciones de deuda pública (por el Tesoro subieron u$s3.407 millones y u$s388 millones vía encajes) y en lo que va de marzo, u$s1.318 millones los cuales responden directamente al incremento de los encajes que aportaron u$s3.425 millones ya que por el Tesoro se fueron u$s2.218 millones y otros u$s147 millones por pagos a organismos internacionales.
En el mundo académico el debate sobre el nivel de reservas óptimas no se ha zanjado, pero existen algunos indicadores que sirven como referencia, como ser una proporción del PBI o de las importaciones. La Argentina tiene hoy aproximadamente el equivalente a un año de importaciones y menos del 9% del PBI. Por ejemplo, Brasil tiene reservas por más de 2,7 años y que representan cerca de 17% del PBI. El dato es relevante frente a las cíclicas crisis de la balanza de pagos. Por eso el FMI elaboró una metodología de cálculo según el régimen cambiario (fijo o flexible) que en el caso argentino en 2011 dio casi u$s33.500 millones (en ese año el BCRA tenía u$s43.400 millones). Esta metodología toma en cuenta el nivel de la deuda de corto plazo, la inversión extranjera de portafolio, el agregado monetario M2 y el nivel de las exportaciones.
Pero en la actualidad lo que más preocupa a los analistas es el impacto monetario vinculado a las reservas. Este año el BCRA emitió más de $52.000 millones por compras netas de divisas (a los privados y al Tesoro). Que fueron absorbidos vía Lebac/pases.El año pasado fue casi $210.000 millones, casi la expansión total de la base monetaria. El foco está puesto entonces en cuánto emitirá el BCRA por compras de divisas, lo que impactará en la estrategia de contracción monetaria con el consiguiente efecto en el costo cuasifiscal. Vale señalar que todo esto está directamente vinculado con las metas de inflación establecidas (para este año 12%-17% anual). Si el BCRA se ocupara de comprar todas las divisas que ingresan las provincias, empresas y el Tesoro, además de los dólares de la cosecha gruesa y fina, podría complicarse el manejo monetario, y por ende, inflacionario.