Por Enrique Blasco Garma - El BCRA ha fijado metas firmes para la inflación en pesos, a cumplir este año. Para lograrlo, BCRA establece tasas de interés en pesos superiores a su objetivo de inflación en pesos, y así obtener tasas de interés reales altamente elevadas en pesos. Podría señalarse que todos los bancos centrales del mundo establecen metas de estructura similar. No obstante, existen fuertes diferencias y potenciales fallas.
El modelo de tasas de interés de los grandes bancos centrales se articula de forma bastante más modesta. Por ejemplo, la Fed se apoya, entre otras, en la propuesta de John Taylor: una formulación podría ser: "Cuando la tasa de interés de fondos federales se fija por debajo de la tasa de interés relevante de equilibrio de largo plazo se incentiva una expansión monetaria. Esa expansión genera una tendencia a elevar precios y empleo". Lo contrario cuando se fija la tasa de fondos federales por encima de la tasa de interés relevante de equilibrio de largo plazo. Pero aceptan largos y variables rezagos (lags) y desvíos. Y discuten distintas interpretaciones de cuál es la tasa relevante de interés de largo plazo, así como los demás indicadores de empleo y precios. Los directivos actúan con paciencia y modestia. Saben que conseguir sus objetivos puede llevar varios años, nunca plantean metas firmes de inflación para el año corriente, si no tendencias a lograr en el mediano plazo. Al mismo tiempo, no juegan con modelos rígidos y rechazan la aplicación de reglas automáticas para determinar la política monetaria. Sobre el tema, se puede leer la presentación de Stanley Fischer, vicepresidente de la Fed, "Monetary Policy: By Rule, By Committee, or By Both?" del 3/3/2017, en el sitio de internet de la Fed. La nota articula la constante incorporación de conocimientos tanto teóricos como de la coyuntura, que enmarcan las mejores decisiones, en un proceso de aprendizaje continuo. Reconocen la relevancia de las condiciones financieras, política fiscal y las instituciones.
Votan en el comité de mercado abierto (política monetaria) de la Fed los siete gobernadores del Directorio más el presidente de la Fed de N. York y 4 de los remanentes 11 presidentes de cada uno de los bancos regionales de la Fed. No obstante, los 12 presidentes de los bancos de cada una de las 12 regiones de la Fed participan y opinan en el comité de 19 voces. La decisión se nutre de una colosal estructura de estudios y estructura de profesionales. Y de la confianza ganada en los 100 años desde la creación de la Fed. Una moneda demandada por inversores de todo el planeta. Tanto que los argentinos mantienen más activos expresados en dólares que en pesos.
El Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra, fundado en 1694, el Banco de Japón, y los demás bancos centrales más relevantes presentan procesos de decisión similares en su forma. Y, muchas veces, con frustrantes resultados. El Banco de Japón lleva muchos años expandiendo activamente la emisión monetaria, sin lograr subir la inflación al 2% anual. Estos bancos disfrutan de ritmos de inflación inferiores al 2,5% anual, confirmando el alto grado de confianza ganada. Una diferencia contundente: en esos países la inflación significativa es la de su propia moneda. En contraste, en la Argentina tenemos fuertes dudas de cuál es el objetivo más relevante. Hablamos de inflación en pesos, pero también preocupa el "atraso cambiario", esto es la inflación en dólares del país. A gran parte de los inversores y actores económicos les incentiva más la rentabilidad en dólares que en pesos. ¿Por qué entonces apuntar a una tasa de inflación en pesos, insistiendo en tasas de interés reales elevadas en pesos, aún a costa de elevar los precios en dólares en Argentina y acotar el crecimiento económico? ¿Por qué empeñarse en objetivos esquivos en los próximos meses?
Los aumentos de precios no sólo tienen causas monetarias, en el corto plazo. A la inflación también la alimentan alzas de costos de bienes comerciables internacionalmente, salarios, impuestos y tarifas de servicios, expectativas, tipo de cambio, etc. En otras raras ocasiones, hemos conocido fuertes bajas de la inflación en pesos, fijando un tipo de cambio creíble por un tiempo, sin contracción monetaria ni económica, seguidos de contundentes triunfos electorales. Coincidimos en que lograr un justo medio, una política de crecimiento e inclusión, requiere incorporar visiones ampliamente fundadas.