LOS INVERSORES QUE COBRAN EN PESOS PODRÍAN COMPRAR DIVISAS El 1º de abril, el Gobierno pagará unos $ 500 millones en concepto de intereses vencidos, que corresponden a los Par y Descuento en pesos. Ese dinero puede volcarse al dólar. El Gobierno puede tener una ayuda inesperada en su afán por mantener el dólar en $ 3. El 1 de abril, cuando se emitan los nuevos bonos que surgen del canje, el Tesoro deberá pagar alrededor de $ 500 millones por los cupones vencidos de los nuevos Par y Descuento en pesos. Como muchos de los inversores son extranjeros, una buena parte de ese dinero puede convertirse en divisas, aumentando la demanda de dólares.
"Estaremos atentos a lo que pasa con el pago de los cupones vencidos de los nuevos títulos en pesos, porque es dinero que puede ir al dólar", señaló una alta fuente del Banco Central. Lejos de ser una preocupación, para la autoridad monetaria es una noticia positiva: si crece la demanda de divisas, la intervención del BCRA en el mercado cambiario no será necesaria y evitará que crezca la cantidad de pesos que circulan en la economía.
Al momento de emitir los nuevos títulos, el Tesoro deberá pagar los cupones correspondientes a junio y diciembre de 2004 del bono Descuento –tanto en pesos como en dólares– por un monto de u$s 414 millones. De esa cifra, u$s 155 millones corresponden al título denominado en pesos.
En el caso del Par, los inversores cobrarán tres cupones: marzo y septiembre de 2004 y marzo de 2005, por un total de u$s 266 millones (u$s 18,25 millones corresponden al segmento en pesos).
Muchos de los inversores extranjeros que ingresaron al canje lo hicieron a través del Descuento en pesos, que se convirtió en el título estrella. Por eso, se especula que una buena parte de los pesos que cobren se transformarán en dólares que girarán al exterior.
Además, la normalización en el pago de los compromisos externos también implica una mayor demanda de dólares por parte del Tesoro. En este caso, tuvo o tendrá que comprar los cerca de u$s 500 millones que pagará en moneda extranjera.
Con esto se facilita, en parte, la tarea del Banco Central. Desde comienzos de este año, el Banco Nación –con las compras de dólares por cuenta y orden del Tesoro– pasó a pilotear las intervenciones en el mercado cambiario y se convirtió en el responsable de mantener la divisa en la banda de $ 2,90 a $ 3 que fijó como objetivo político el Gobierno.
Con aquella medida –que coordinaron en diciembre Martín Redrado y Roberto Lavagna–, el BCRA pasó al lugar de copiloto, sólo apareciendo en aquellos momentos en los que la excesiva oferta de divisas hacía poco efectivas las compras del Nación.
Con esta estrategia, el BCRA se concentró en cambiar de una política monetaria expansiva a una más contractiva, buscando no abonar la incipiente inflación que se registró en los primeros meses del año. El 10 de enero elevó la tasa de referencia de los pases y, en las últimas tres licitaciones de Lebac, también subió las tasas.
Contracción
En lo que va del año, el Central sacó de circulación unos $ 2.800 millones, básicamente a través de dos mecanismos. El primero –ya tradicional– fueron las licitaciones de Lebac, con las que absorbió algo más de $ 2.000 millones.
El otro instrumento es una creación de la actual gestión del BCRA y son las dos licitaciones para cancelar por adelantado los redescuentos que las entidades adeudan al organismo. Entre ambas, los bancos devolvieron $ 2.200 millones. Sin embargo, como muchos bancos sacaron dinero de los pases para pagar lo que licitaron, el efecto contractivo fue cercano a los $ 400 millones. De esta forma, el BCRA se mueve cerca de la banda inferior de la meta de base monetaria fijada para este año. |