Por Javier Blanco - La balanza comercial cerró en febrero con un déficit de US$ 122 millones y dejó señales preocupantes sobre la marcha de la economía: mostró que, entre las importaciones, sólo crecieron las de bienes de consumo, mientras se cayeron las vinculadas con la producción o con decisiones de inversión. El saldo general del mes contrasta contra el superávit de US$ 110 millones de febrero de 2016 e hizo que el primer bimestre del año cerrara con un rojo de US$ 210 millones, 142 millones mayor que el observado un año antes, según detalló ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Las exportaciones llegaron hasta los US$ 3888 millones, con lo que registraron una baja interanual del 6,2%, afectadas por una reducción del 11,7% en los envíos, ya que los precios promedio de lo vendido subieron 6,3%. Las compras al exterior totalizaron US$ 4043 millones, quedando estables (-0,6%) básicamente porque aunque cayeron en cantidades se encarecieron. Llamados de atención La caída interanual en las exportaciones es la primera en cuatro meses. Pero en la consultora Abeceb advirtieron que el dato está influenciado por la alta base de comparación: "El año pasado, la eliminación del cepo cambiario y de las retenciones a las exportaciones de trigo y maíz dio lugar a un incremento del 61% en las ventas de productos primarios y otro del 13% en las de manufacturas agropecuarias", apuntó. Lo positivo fue que las exportaciones de origen industrial se mantuvieron estables (sumaron US$ 1168 millones vs. 1174 millones de hace un año), pese a que las ventas de automóviles se derrumbaron 20% por menor demanda desde Brasil. Del lado de las importaciones aparecen las señales más inquietantes. Contra lo que venía sucediendo, las compras el exterior se encarecieron más de lo que creció el precio promedio de las exportaciones (7,4 vs. 6,3%), por lo que desmejoraron los términos de intercambio. Además, las importaciones vinculadas al consumo fueron las únicas en alza ( 52% automóviles y 10% bienes de consumo), mientras cayeron todas las relacionadas con la producción o la inversión (20% la de piezas y accesorios, 8,6% la de bienes intermedios y 6,1% la de bienes de capital). Toda "una señal de alerta acerca de la demora de las decisiones de inversión", advirtió la consultora LCG.
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