ES POR EL RÉGIMEN DE ADUANA EN FACTORÍA QUE AUDITA INDUSTRIA El Régimen de Aduana en Factoría representa una reducción de los costos de importación para las terminales de entre 4% y 6%. Los autopartistas dicen que es discriminatorio. El Régimen de Aduana en Factoría (RAF), que se puso en práctica a principios de 2003, y que tiene como objetivo reducir los costos de producción local, aún no fue controlado por la Secretaría de Industria, a pesar de que esa cartera debía auditarlo cada tres meses.
Al mismo tiempo, las terminales que usaron el régimen tampoco habrían presentado las declaraciones juradas trimestrales como indica el convenio –con fecha del 6 de enero de 2003– establecido entre el Gobierno y la Asociación de Fabricante de Automotores (Adefa).
Según un ex funcionario de Industria, la Aduana en Factoría fue utilizada hasta ahora por dos terminales. La misma fuente confirmó que los controles están demorados.
El RAF le permite a las terminales pagar derechos de importación e impuestos recién cuando venden el producto (al mercado local o cuando lo exportan). Es decir, sin el RAF los costos hay que pagarlos cuando las autopartes se importan.
Tal ventaja se traduce en un ahorro de entre 4% y 6% en el costo de las importaciones. Por eso, cuando se puso en práctica el RAF, el Gobierno le pidió a las terminales compromisos productivos para que puedan mantener los empleos, y cumplimiento del acuerdo –firmado con anterioridad– entre las automotrices y los autopartistas que establece un tope máximo de contenido importado en las piezas de los vehículos.
Pero sumado a que Industria no controla desde hace dos años el RAF, el régimen también es criticado por ser considerado discriminatorio. Por ese motivo, la Asociación de Fabricantes de Industrias Metalúrgicas de la República Argentina (Adimra) realizó una denuncia penal para que el régimen deje de aplicarse.
"El RAF es un régimen discriminatorio que perjudica claramente a la industria nacional", dijo Manfredo Arheit, presidente de Adimra. "Para utilizar el RAF hay que cumplir una serie de requisitos, entre el que se destaca una determinada facturación que las Pymes no logramos tener, y por lo tanto no lo podemos utilizar", explicó Arheit.
Por su parte, la Asociación de Fabricantes de Autopartes (AFAC), prefirió no realizar comentarios sobre el tema.
La que tampoco habló sobre el RAF fue la Secretaría de Industria. Sin embargo, en este caso queda claro que el flamante secretario, Miguel Peirano, no debe tener intenciones de involucrarse en una situación que le correspondió controlar a la gestión anterior.
Sigen
En enero de este año la Sindicatura General de la Nación (Sigen) le envió una carta a Industria preguntándole por qué no se controla el intercambio comercial de las automotrices en el comercio con Brasil ni la cantidad de piezas locales de los vehículos armados en el país desde 1999.
En concreto, la Sigen le pidió las declaraciones juradas de las empresas automotrices desde 2000 a la fecha, y las medidas adoptadas por Industria en relación al decreto 939, que estableció en julio del año pasado, nuevas reglas en el sector automotor. El organismo también pidió sobre los mecanismos previstos para hacer efectivas las sanciones del decreto 660, por el cual se regía el régimen automotriz anterior, y el listado de multas correspondientes. |