Ante el rebote de la inflación que se registró desde febrero, los inversores empezaron a seguir más de cerca los bonos atados al CER, que están atados a la evolución de los precios de la economía, y el valor de los títulos se despertó de un largo adormecimiento. En lo que va del año, el Par en pesos ganó 12% y el Discount en pesos, 8%.
La aceleración de los precios durante este mes estuvo explicada, principalmente, por los ajustes del Gobierno que apuntaron a recomponer las tarifas: en febrero, la electricidad y las prepagas; en marzo, los colegios y el segundo aumento de la luz; y en abril, el gas. Pero también, presumiblemente, por una decisión que tomó el Central en octubre de hacer más laxa su política monetaria.
Los inversores buscan refugiarse en los títulos atados a la inflación para mantenerse a salvo de dos fenómenos en simultáneo: primero, un mercado accionario que, para muchos, se volvió menos atractivo tras registrar máximos; y segundo, un tipo de cambio en baja, que se avizora planchado hasta junio por la llegada de las divisas de la cosecha gruesa.
Parece haber ahora algo más de precaución en las mesas sobre el rumbo que toman los precios. Las dudas no se sostienen solamente en el ajuste que tiene previsto hacer el Gobierno sobre los precios regulados. También llama la atención la emisión de dinero, que crece desde hace meses por encima del 30% anual y le pone un piso a la desaceleración de los precios.